'The Florida Project', un turbio refugio a las afueras de Disney World

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The Florida Project


A las afueras de Disney World, en un motel llamado Magic Castle, recubierto de una capa de pintura morada ¿qué se puede encontrar? Todo parece ideal, dulce, cálido como el clima de Florida. Un seeting tan edulcorado sólo hace presagiar que todo es tan fabuloso como la vida de un niño.


El nuevo film de Sean Baker, 'The Florida Project', hace un recorrido por estos moteles y tiendas que están a pocos kilómetros del parque de atracciones siguiendo la “carretera de los siete enanitos”. Allí vive Moonee, una pequeña chica que enseña a los niños recién llegados todos los trucos para sobrevivir en un lugar tan aparentemente idílico como decadente.


Moonee es una niña inocente, pero repelente, contestona y malcriada por una madre tan infantil como ella. La pequeña será la encargada de enseñar a la nueva niña que llega al motel Future Land quienes son sus vecinos: “aquí vive uno que fue a la guerra y vive mucha cerveza (…), aquí una mujer que está casada con Jesús, aquí un señor al que arrestan mucho…”. Unos personajes que el espectador nunca conocerá pero que le ubica entre tanta pared morada y establecimientos con productos Disney.


Sean Baker retrata a los niños, como a la madre de Moonee, sin juzgarlos, sólo mostrando como ese mundo infantil y soñado por Walt Disney, que era el Florida Project, ha acabado siendo cualquier cosa menos un lugar donde vivir una vida de cuento.


La fuerza de The Florida Project recae en el magnetismo de estos niños a los que la cámara sigue en sus juegos y gamberradas, contagiando al espectador de esa (a veces) inocente felicidad. Y así, sin ningún tipo de juicio moral por parte del director, uno se encuentra con esa cara de atrás de la postal en la que nadie se fija, esos chinches que hay detrás de los cabezales de la cama del motel, esas situaciones que se suceden de puertas a dentro mientras otros gozan de la piscina.


Y es que ese mundo de colores kitsch e infantil en el que viven los personajes no es más que la imagen de una sociedad que quiere seguir pensando que el mundo planteado por las películas y los parques de Disney es posible, cuando no es más que un lugar donde esconderse de la realidad, una trampa de colores y settings mágicos que se caen a pedazos ante el fuego de la realidad, un refugio en la fantasía naïf tan mágico como irreal, un lugar al que huir para no enfrentarse con la realidad.

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