​El mono de la doctora Jenny

Miquel Escudero

Mi vida sin mu00edLa psicóloga Jenny Moix es profesora de la UAB y está especializada en el tratamiento del dolor crónico. En su reciente y sugestivo libro Mi mente sin mí (Aguilar) parte de que la mente tiene vida propia y, a este propósito, cita a Juan Ramón Jiménez: "Soy este que va a mi lado sin yo verlo; que, a veces, voy a ver, y que a veces, olvido". Yo y la mente; yo y el mono.


Tenemos pensamientos pero no somos nuestros pensamientos: "Nos metemos en la cama y le damos todo el poder al mono. Nos dormimos cuando él lo considera oportuno. De ahí el insomnio. Si la entrada en el universo de los sueños dependiera de nosotros, nadie sufriría esa angustiante sensación de querer dormir y no poder. En ese caso también es imprescindible educar al mono. Le hemos de enseñar a dormirse, igual que haríamos con un bebé". De noche, la mente logra saltar la muralla de la lógica y así pasamos una tercera parte de la vida fuera del redil del raciocinio. Una parte de nosotros, en cambio, no duerme del todo y es capaz de procesar lo que viene del exterior y decidir qué hacer con ello.


En este libro se enumeran los cinco arrepentimientos más comunes. Merecen un repaso: "1. No haber tenido el coraje de vivir nuestra propia vida y habernos dedicado a vivir la que esperaban los otros; 2. Haber trabajado demasiado; 3. No haber tenido la valentía de expresar los sentimientos; 4. No haber mantenido con más profundidad el contacto con los amigos; 5. No habernos permitido ser más felices".


Jenny Moix dice meditar cada día unos tres cuartos de hora, este hábito nos permite introducir una distancia emotiva en nuestro devenir cotidiano y vernos ‘desde fuera’, como si fuéramos otro cualquiera. Este libro ha sido para ella una oportunidad de vivir con él, y reflejar parcelas de su vida dentro del texto.


Y una pregunta sobrevuela con altura: tras notar que los comercios de comida ecológica se están multiplicando y que crece la idea de la importancia de nuestra alimentación, la autora apunta muy certeramente: "¿Y la alimentación de las neuronas? Así como planificamos un menú equilibrado, ¿pensamos en si la información que consumimos lo es?". En este asunto nos jugamos la salud moral y la salud social, no solo nuestra salud física.

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