Desarrollan el primer fármaco para curar la diabetes tipo 1

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Diabetes 3

Este nuevo fármaco consigue reducir el ataque autoinmune.


Investigadores de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía han descubierto en una molécula un alto potencial terapéutico ante la diabetes tipo 1, una enfermedad que se estima afecta a 21 millones de personas.


Este trabajo ha sido liderado por el investigador principal Benoit Gauthier y en el mismo también participa activamente el director del departamento de Regeneración y Terapias Avanzadas en Cabimer, Bernat Soria.


La investigación determina los efectos de la molécula BL001 en esta enfermedad. El hallazgo es fruto de siete años de investigación siendo Nadia Cobo, investigadora de este grupo, la autora principal.


Los investigadores han demostrado que dicha molécula  "favorece la transdiferenciación celular de células alfa a beta pancreáticas", es decir, "propicia la conversión de las células alfa -productoras de la hormona glucagón, hormona que eleva la glucosa en sangre y favorece la hiperglucemia- a células beta pancreáticas, encargadas de sintetizar, almacenar y segregar insulina -hormona que controla los niveles de glucosa en la sangre-, favoreciendo la regeneración de estas células".


REVERTIR EL ATAQUE AUTOINMUNE


Adicionalmente, los investigadores han constatado que esta molécula es capaz de revertir el ataque autoinmune de la diabetes tipo 1, según ha sido probado en ratones y modelos celulares.


El equipo de investigación liderado por Gauthier, junto al que han colaborado más de 30 científicos de otros cuatro países, ha demostrado que esta molécula favorece la capacidad anti-inflamatoria de determinadas células del sistema inmunitario (concretamente linfocitos T-Reguladores, macrófagos M2 y linfocitos TH2) evitando que el propio sistema inmunológico destruya las células beta, que es lo que sucede en el organismo cuando se padece diabetes tipo 1.


21 MILLONES DE AFECTADOS


La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune que suele aparecer en la infancia. 


Son 21 millones de personas las que sufren esta enfermedad en la que los linfocitos destruyen las células beta del páncreas, encargadas de almacenar y secretar insulina. De esta forma se crea una dependencia de por vida a la inyección de esta hormona.


La gran importancia de este nuevo fármaco es que consigue tanto reducir el ataque autoinmune como responder a la población de células beta destruidas. Hasta el momento, los tratamientos disponibles solo podían cumplir una función o la otra.

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