Secuestro de niñas, Boko Haram y el primer mundo

Carmen P. Flores

Esta semana se cumplía un año del secuestro de 276 niñas en Chiboj, Nigería. En este tiempo, nadie ha sabido de ellas, se desconoce su paradero y su estado físico, mental o si siguen con vida. En todo este tiempo nadie ha sido capaz de recuperarlas, o de hacer frente a ese grupo de asesinos que están sembrando el terror allá por donde pasan.

Esta semana se cumplía un año del secuestro de 276 niñas en Chiboj, Nigería. En este tiempo, nadie ha sabido de ellas, se desconoce su paradero y su estado físico, mental o si siguen con vida. En todo este tiempo nadie ha sido capaz de recuperarlas, o de hacer frente a ese grupo de asesinos que están sembrando el terror allá por donde pasan. En este largo año, el número de mujeres secuestradas por este grupo de asesinos ha sido de 2.000 y miles de personas han perdido sus vidas gracias a ellos, según el último informe de Amnistía Internacional sobre Boko Haram que se ha hecho público estos días.

El propio Sectretario General de la ONU en unas declaraciones realizadas al cumplirse un año del secuestro, ha calificado de "corbardes y despreciables las incursiones de los fundamentalistas contra escuelas, el reclutamiento de niños soldados y la utilización de estos en ataques suicidas". Ban ha repudiado las acciones de Boko Haram y ha exigido la liberación de todas ellas.

Las autoridades de Nigeria y las instituciones internacionales temen el peor de los destinos de las mujeres secuestradas, muchas de las cuales han sido sentenciadas a la esclavitud sexual, o a formar parte de la guerilla, o sencillamente han sido asesinadas, sin que hasta el momento, la actuación del gobierno de Nigería, y la ayuda internacional hayan conseguido devolverlas a sus familias y al resto de mujeres secuestradas.

Y eso que hay países que gozan de las tecnologías más avanzadas ¿para qué sirven? Seguro que, como decía Tito Livio "solo sentimos los males públicos cuando afectan a nuestros intereses particulares". El líder de Boko Haram, un dictador demostrado, necesita de un ejército de asesinos para reafirmase como tal, porque la fuerza es el derecho de las bestias que conforman este ejército de asesinos que emplean la violencia, ya que ésta es el miedo que tienen sus practicante a los ideales de los demás. Pero no es menos cierto que, como decía Gandhi: "lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia".

Los mandatarios de los países "llamados del primer mundo" no deben quedarse de manos cruzadas ante una situación que vulnera todos los derechos de unas personas indefensas, en manos de unos asesinos sin escrúpulos. Pero también los ciudadanos algo tendrán que hacer, quejarse solamente, no sirve, ni siquiera, para acallar nuestras dormidas conciencias insolidarias y egoístas.

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