En 2015 el Ayuntamiento Viladecans debe pagar una cuota de 5,5 millones por el Mega Polideportivo Torre Roja

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En 2015 el Ayuntamiento Viladecans debe pagar una cuota de 5,5 millones por el Mega Polideportivo Torre Roja

Purificación González.- En 2011, la oposición del ayuntamiento de Viladecans le hizo serias advertencias al equipo de gobierno socialista en relación a que la inversión en el Polideportivo Torre Roja "en 2015 podía ser conflictiva". Porque "financieramente, en los 4 primeros años no representará ningún problema para el Ayuntamiento, pero que es una apuesta que puede pasar factura". Y en esta última entrega les contamos por qué y el final del culebrón del baile de cifras de una inversión que lastrará los presupuestos municipales de Viladecans los próximos 20 años.

Así, el 4 de mayo del 2009 la junta de Gobierno Municipal de Viladecans aprobó, por ser competencia suya, un presupuesto de 22.500.046,70 euros para el proyecto de construcción del nuevo complejo polideportivo. El regidor no adscrito en el pleno de 2010 preguntó al equipo de gobierno en relación a porque no se planteó una remodelación del Polideportivo Torre Roja en lugar de realizar una nueva construcción. La entonces teniente de alcalde y socialista, María Salmerón, afirmó en el mismo pleno que "el antiguo edificio deportivo de Torre Roja tenía graves problemas estructurales que no hacían posible su remodelación". Y por ello ya "estaba previsto antes de la ventada, hacer esta obra". Es decir la "macro obra" del nuevo polideportivo de la Torre Roja, en palabras de la propia Salmerón, se gestó mucho antes de que el viento se llevará por delante los cristales de algunos ventanales de este polideportivo.

El movido pleno municipal de 2010

Aunque no fue hasta el pleno del 30 de noviembre de 2010 cuando se destapó el pastel económico al pretender aprobar la adjudicación provisional del contrato de colaboración "público-privada" para la construcción y el mantenimiento de este complejo deportivo y de sus explotaciones comerciales complementarias a favor de la empresa URBASER. Y es que parece ser que la mesa de contratación era la única que sabía que la propuesta económica de URBASER SA para la realización de estos trabajos era de 67.362.649,77 euros. Sí, han leído bien, 67.362.649.77 euros. Así que en un periodo de 1 año se pasó de los 22.874.963,34 euros aprobados el 9 de noviembre de 2009 a 67.362.649.77 euros el 30 de noviembre de 2010. Voila, a esto sí que se le puede llamar magia Borrás.

En este pleno, además, el gobierno municipal aportaba un primer cuadro de amortización a 20 años para asumir este "sobrecoste". Amortización que implicaba que en 2012 el consistorio tendría que abonar a URBASER SA cerca de 1.126.465,72 euros. En 2013: 2.252.931,43. 2014: 2.478.224,57 así hasta un escalado que en 2030 llegaría a la cifra de 4.731.156,00 euros. ¡Casi nada, oiga! Y todo para cubrir los más de 67 millones de euros que tendrían que sufragar los ciudadanos de Viladecans por el mega complejo deportivo de Torre Roja. ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo?

En este cuadro se detallaba lo que suponía tanto la cuota de amortización como la cuota de mantenimiento de este equipamiento municipal. Y en ese mismo momento URBASER se comprometía a asumir con un técnico propio la coordinación de seguridad de la salud en la fase de ejecución de la obras. Y claro por estos precios, ¡cómo no hacerlo!

En pocas palabras de esa "maravillosa" colaboración pública-privada, loada por la misma concejala Salmerón, correa de transmisión del alcalde, en diversos plenos, una de las consecuencias tangibles a la vista del acta del pleno municipal de noviembre de 2010 fue el sobrecoste del presupuesto inicial de esta obra, nada más y nada menos que en 44.487.686,43 de euros. Es decir, 44 millones de euros más.

Casi triplicando el presupuesto inicial previsto. ¿Curioso no?

Y pese al sobrecoste evidente, en este pleno todo volvió a aprobarse por mayoría absoluta, gracias a los votos a favor del PSC y del PP y los votos en contra de CiU, ERC y el concejal Adscrito y la abstención de ICV-EUiA.

Lo que llamó la atención de los concejales de la oposición municipal entonces fue que a medio proceso del concurso para la construcción de este complejo deportivo, 5 de las 6 empresas que se presentaron, se retiraron por "falta de financiación". Y que la única que quedó fue a la que se le adjudicó la obra, URBASER. Algo que para los concejales de la oposición no hizo más que "beneficiar a la única empresa que quedó en el concurso- URBASER-. Qué al saberse la única no ha tenido que esforzarse en realizar una propuesta especialmente buena. Y por tanto, sale muy caro construir el complejo deportivo. Quedando la sensación de que la de URBASER, no es la mejor oferta que se podía haber presentado".

Además hay quién indicó entonces que "una operación de estas características lo que hace es endeudar más las arcas municipales de cara al futuro e incumplir las leyes vigentes sobre el endeudamiento de los ayuntamientos".

Y muchos se preguntaban entonces en voz alta "¿cómo se piensan pagar las amortizaciones anuales? ¿Aumentando los impuestos como el IBI? ¿Reduciendo los servicios municipales?". En todo caso "con 65 millones de euros en 20 años se pueden hacer muchos proyectos: 25 guarderías o 6 o 7 colegios nuevos. Si la forma de inversión no fuera este tipo de contrato competitivo, que hace que se otorguen a la empresa un 10% del beneficio por año, que hace que una obra de 22 millones de euros acabe costando 65 millones. Porque al final habrá un polideportivo muy nuevo, muy bonito, pero innecesario, ya que hay cosas más prioritarias".

E incluso algún grupo que en principio aprobó el proyecto afirmó que dada "la situación económica actual y que el resultado de este proceso no ha sido una mejora a nivel económico". Pidiéndole explicitamente al gobierno local a reconsiderar la aprobación de este proyecto ya que "se abre una puerta para poder parar el proceso y estudiar nuevas alternativas".

Maria Salmerón ante tal aluvión de críticas de la oposición se defendió afirmando que "ningún Ayuntamiento genera beneficios y que cada partida de inversión implica un compromiso. Se pide dinero para afrontar prioridades que se consideran necesarias para la ciudadanía". En esta ocasión se ha hecho con una fórmula que implica a un privado, porque consideramos que era lo más adecuado, con "unas reglas clarísimas" desde el principio. Evidentemente se intentarán más planes "B", aunque saben perfectamente que se puede afrontar esta deuda, porque está calculado. "El día después de conocer la propuesta se empezó a trabajar".

Pero pese a todo la oposición insistía en afirmar que este "no es un proyecto necesario en estos momentos, ni el procedimiento es el correcto ni es el momento de iniciarlo. Se tendría que parar, reflexionar y ver si otros proyectos de rehabilitación o un proyecto más pequeño seria más adecuado para la economía de este Ayuntamiento".

Añadiendo que "el Ayuntamiento se está hipotecando por 20 años, y eso es mucho tiempo. Es estos momentos hace falta prudencia y el equipo de gobierno debería hacer una reflexión".

Continúan las críticas al mega proyecto en 2011

Tres meses después, el 24 de febrero de 2011, volvió a pasar por el pleno la aprobación de este contrato de colaboración público-privado por el que URBASER pasaría a adjudicarse la construcción y mantenimiento del complejo deportivo Torre Roja por un montante de más de 65 millones de euros. Volvió a ser un pleno movido que contó con la mayoría absoluta que constituyeron a favor PSC y PP, la votación en contra de ERC, CiU y un regidor no adscrito y la significativa nueva abstención del ICV-EUiA. Pero ¿qué fue lo que sucedió exactamente?

En 2011, los concejales de la oposición volvieron a recriminar el alto coste del proyecto que inicialmente iba a costar a las arcas municipales de Viladecans "22 millones de euros" y que tras el procedimiento dialogado con URBASER se adjudicó por "65 millones de euros" a pagar en 20 años.

Que una decisión de tal calibre se tomara a final de un mandato y no al inicio también generó las suspicacias de los presentes que no dudaron en afirmar que "este tipo de compromisos tan grandes se tienen que hacer a principio de mandato y no al final y no es elegante tomar una decisión así, que nos compromete por 20 años".

Añadiendo que ha sido al final URBASER "la que ha impuesto su criterio encareciendo un proyecto a 20 años y que hace que todas las premisas iníciales a las que este Ayuntamiento se comprometió a cumplir no sean así, sobre un proyecto que no es necesario. Este Ayuntamiento invertirá cerca de 3 millones cada año en este proyecto, que no es necesario, y no podrá invertir en otros proyectos que son necesarios. Las reformas en colegios, centros cívicos, ... queda supeditado a un proyecto faraónico, innecesario. La única esperanza es que otro gobierno pare este proyecto, ya que Viladecans, no puede permitirse que toda la inversión sea una piscina que ya estaba funcionando y que se podía haber reformado por una cantidad económica, e invertir este dinero en otros proyectos que necesita la ciudad".

A la oposición le preocupaba que "los 22 millones de euros iníciales en 20 años se conviertan en 65 millones de euros", sin que quedara claro "el interés bancario que contemplaba la oferta de URBASER ni cuál era el coste financiero de esta operación". Además de ser una apuesta que "en 2015 podía ser conflictiva. Financieramente en los 4 primeros años no representará ningún problema para el Ayuntamiento, pero que el futuro no se sabe que pasará. Es una apuesta que puede pasar factura". Para la oposición "es necesario el Hospital y los servicios básicos, pero este equipamiento no es prioritario, solo lo es para el equipo de Gobierno". Añadiendo que a veces "los políticos solucionan problemas que ellos mismos generan" y que en este caso "generaron la necesidad de la nueva piscina cuando cerraron la anterior".

En 2012 el gobierno local le echa la culpa a la crisis pero se apresura en bajar el coste de este mega proyecto

Pese a las quejas de la oposición las obras del "macro complejo deportivo" de Torre Roja se iniciaron un año después el 22 de febrero de 2012. Para unos meses más tarde el 17 de diciembre de ese mismo 2012 y en base a los siguientes motivos "dada la situación de crisis económica y el crecimiento de la oferta deportiva privada en la ciudad" el gobierno local empezó a afirmar que la instalación tal y como estaba proyectada "sería una instalación excesiva" por lo que será necesario "realizar una modificación del proyecto de gestión del nuevo complejo" -que cabe decir fue redactado un año antes en 2011-.

El gobierno municipal empezó a tocar suelo, por primera vez en todo el proceso, y no dudó en decir que "era necesario redactar un proyecto modificado más económico que el primitivo, que manteniendo el máximo de prestaciones del proyecto, lo dimensione a las demandas reales de la población a día de hoy y abarate los costes de ejecución". Algo que dicho en plata significa que las previsiones hechas en su momento por el Ayuntamiento de Viladecans se les habían ido al traste debido a la iniciativa privada del sector. Y aunque intentaban quitarse el peso de la responsabilidad en sus previsiones afirmando que "estas eran circunstancias imprevisibles en el momento de la adjudicación" admitían que las modificaciones eran "necesarias con el fin de hacer viable la ejecución de este proyecto, dada la sobrevenida inoportunidad financiera y presupuestaria de ejecutar la parte del edificio correspondiente a las piscinas".

En ese momento el responsable del Departamento de Deportes, se apresuraba en indicar en un informe una retalía de causas imprevistas que justificaban un nuevo proyecto más económico. Y el Área de Planificación Territorial redactó una memoria justificativa de una adenda a lo contratado para la redacción de un nuevo proyecto modificado, que debería re encontratarse por el módico precio de 183.000 euros y que se adjudicó a una más que llamativa empresa llamada BRULLET DE LUNA I ASSOCIATS SLP. ¿A qué les suena el nombre? Y cuyo gasto de 183.000 euros se imputaría al presupuesto de 2013.

2013 el año de la cordura y 2015 el año de la amortización de 5,5 millones de euros

Así en febrero del 2013 el Ayuntamiento de Viladecans le hizo saber a URBASER que prefería priorizar la ejecución del polideportivo sobre el edificio de las piscinas en la obra de Torre Roja. Y así en base a estos inconvenientes financieros, el nuevo proyecto del polideportivo de Torre Roja pasó de costar 67.362.649.77 euros fijados el 30 de noviembre del 2010 a 40.490.694,66 euros en junio de 2013. Pero con un preocupante cuadro de amortización que prevé una amortización de 5.580.337,06 euros en este 2015. Sí, han leído bien, de 5,5 millones de euros para este 2015, año de fin de un nuevo mandato y con unas amortizaciones que no bajan de los 2 millones de euros anuales. Aunque con la cláusula de que el Ayuntamiento de Viladecans podrá en, cualquier momento, amortizar anticipadamente sus aportaciones anuales. ¿Una ganga verdad?

También en 2013, el tesorero del Ayuntamiento, el socialista, Pere Gutiérrez apeló en su intervención en el pleno a que esta modificación parcial del proyecto se debía a "la situación económica de crisis que afectará a un gran número de las personas que harán uso de las instalaciones deportivas en Viladecans". Y aquí quizás cabria recordarle a Gutiérrez que la crisis económica se remonta al 2008, como todo el mundo sabe, y que cuando se inició tanto la propuesta, como el inicio de ejecución de la obra de este "mega complejo" escuchar la palabra "crisis" era el pan nuestro de cada día.

Y con todo énfasis, Pere Gutiérrez añadió en el pleno que "por eso las modificaciones del proyecto deportivo se centran en la reducción del suelo que se construirá que pasará de 17.800 m2 a 14.600 m2. Y se pasará de tener dos piscinas cubiertas ?previstas en el proyecto inicial- a una piscina más grande. Y también habrá una piscina descubierta. No habrá gradas, porque las competiciones se harán todas en las instalaciones del Atrium. Pactándose además un nuevo sistema de pago, con una revisión de los intereses acordados con una amortización de capital inicial en 2015" . Algo que según este teniente de alcalde, "supondrá reducir intereses" según afirmó Gutiérrez "unas cuotas constantes que permitirán cumplir la legislación vigente del límite de gasto municipal". ¡Una bicoca oiga!

El ayuntamiento destinará cada año más dinero a pagar este edificio que la partida que invierte en servicios sociales

Pero el caso es que a pesar de la rebaja del 38% del presupuesto, los concejales de la oposición han seguido insistiéndole al Ayuntamiento que si no "sería hora de que se plantearan la modificación total de este proyecto, dada la situación de muchos de nuestros conciudadanos. Y teniendo presente que presentamos una modificación que supone una cuota anual de algo más de 2 millones de euros, cuando el presupuesto de asuntos sociales en Viladecans es de 1.738.000 euros anuales". Además de hacerle ver que "los ciudadanos de Torre Roja llevan ya 5 años sin piscina, porque URBASER a día de hoy solo ha ejecutado el 6% de lo prometido. Incumpliendo lo pactado" sin penalización alguna.

Pero hay quien fue más allá al afirmar que "en 2009 había una piscina cubierta y una piscina descubierta y que ahora, no se sabe si posiblemente en 2015-2016-2017 dependerá de las promesas se volverá a tener una piscina cubierta y una piscina descubierta. Se volverá al punto de partida. Sin que se sepa muy bien que ha cambiado, mientras una parte de los ciudadanos no han tenido la posibilidad de utilizar una piscina, que ya tenían durante 7-8-9-10 años. Y para volver al punto de origen los ciudadanos tendrán que estar pagando durante 18 años un incremento del precio que supera el 200% de lo que cuesta hacer la piscina (19 millones hacerla y 21 millones de intereses). Y aunque sea legal, no es legítimo que un equipo de gobierno que estará durante 4 años obligue a los ciudadanos a asumir un pacto privado entre este equipo de gobierno y una empresa privada, para pagar durante 18 años 20 millones de euros. No se puede continuar por esta línea porque se podría llegar a financiar a 100 años, y este sería el mejor Ayuntamiento del mundo, pero hipotecando el futuro de los ciudadanos de Viladecans".

En otro orden de cosas también llegaron a recriminan a los socialistas la privatización de este servicio del complejo deportivo Torre Roja, y en sentido se dijo "que el Gobierno del PP esté privatizando servicios públicos no le gusta, pero no le sorprende, que lo haga CiU le gusta menos, pero tampoco le sorprende, pero que el Ayuntamiento de Viladecans lo comience a hacer le sorprende mucho y no le gusta nada y le sorprende el razonamiento de que como vienen empresas privadas a hacer piscinas privadas, no hace falta hacerlas públicas, ese es un razonamiento de la derecha".

Y esta es la historia del mega complejo Torre Roja, que se empezó diciendo que costaría 22.500.046,70 euros, llegó a aprobarse gastarse en él 67.362.649.77 euros y que finalmente costará 40.490.694,66 euros a pagar a 20 años, a razón de 5,5 millones de euros en este 2015 y de 2 millones durante los próximos 19. Y gracias a este gobierno municipal "progresista" tenemos hipoteca para rato, ¿durará el mismo tiempo el equipamiento municipal?

En la próxima entrega les avanzo que abordaremos otro de los negocios de Florentino Pérez en Viladecans con supercoste para las arcas municipales. Y vayan sacando la calculadora, porque de Torre Roja, ya han podido comprobar que sacará 40 millones de los bolsillos de los ciudadanos de varias generaciones.

Seguiremos informando...

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