El País que no aprende

Óscar Hernández Bernalette
Diplomático

Oscar Hernández Bernalette

Todos los grupos de poder, religiones o cultos, legislaran sus creencias como leyes si obtienen el poder político para lograrlo. Exactamente es eso lo que esta pasando en Venezuela. El ejecutivo logro debilitar las instancias del estado para convertirlas en sumisas a sus designios y hoy estamos ante una nación institucionalmente débil. El mas importante órgano decualquier estado como lo es el Judicial al servir a los intereses de los primeros impide la garantía de equilibrio en la sociedad.

Todos los grupos de poder, religiones o cultos, legislaran sus creencias como leyes si obtienen el poder político para lograrlo. Exactamente es eso lo que esta pasando en Venezuela. El ejecutivo logro debilitar las instancias del estado para convertirlas en sumisas a sus designios y hoy estamos ante una nación institucionalmente débil. El mas importante órgano decualquier estado como lo es el Judicial al servir a los intereses de los primeros impide la garantía de equilibrio en la sociedad.

La nueva designación de distintos cargos del Poder Moral, (Defensor del Pueblo, Fiscal General, CNE) son una muestra de un sector totalmente empoderado de la nación que usan cualquier método e interpretación posible para alcanzar sus intereses. Nos hacemos la pregunta mas ingenua posible, ¿es ello ético?. No lo es en mi opinión. Después de tantos conflictos y situaciones por las que ha estado sometida la nación en los últimos años cómo es posible que la cúpula gobernante no entienda que un grueso del país pide oxigeno, sindéresis, equilibrio y respeto por millones de venezolanos que no creen el los cimientos sobre los que basan su proyecto.

Que necesidad tiene la ciudadanía, el chavismo, los hombres y mujeres honestas de este país de recibir una cachetada cuando se decide reafirmar y designar a personas en puestos claves de la vida institucional que han generado resistencia y dudas razonables por su actuación . Algunos de estos designados generan resistencia, ruido, han creado sospechas en cuanto a su honestidad intelectual y democrática. Entonces nos preguntamos para qué seguir echándole leña al fuego. Por qué no actuar con prudencia y grandeza. Quizás tienen razón quienes afirman que esta es la vieja táctica para desmoralizar a quienes aun creen en la Constitución y apuestan a que la sindéresis regresara algún día a este país.

Lo único cierto es que no se equivoca Aristóteles cuando aseguraba que las naciones estables son aquellas en que todos son iguales ante la ley. En este país de 30 millones cada vez estamos mas distantes de la igualdad.

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