Sumarroca hace caja con el boicot a Freixenet y Codorníu en Catalunya

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Sumarroca hace caja con el boicot a Freixenet y Codorníu en Catalunya

Los independentistas ya tienen un nuevo líder en cuanto a espumosos se refiere: el cava de la Independencia, elaborado en las bodegas Sumarroca. Carles Sumarroca, el propietario de esta compañía, es íntimo amigo del expresidente Jordi Pujol y fue uno de los fundadores de Convergència.  Cabe recordar que desde los años 80, las empresas de Sumarroca, con Pujol como president, comenzaron a recibir suculentas adjudicaciones de obras, hasta el punto de convertir a Emte en una de las compañías de referencia de la obra pública catalana. Igual suerte corrió Teyco, otra de las firmas de la saga familiar de Sumarroca, que legó a vender viviendas a los hijos de matrimonio Pujol Ferrusola. Sumarroca es considerado el verdadero empresario del régimen pujolista, el que más beneficiado resultó con las adjudicaciones de la Administración en manos de Convergència.

Josep Lluís Bonet, presidente de Freixenet y de las Cámaras de Comercio de España, reconoció estas navidades que existe un boicot contra su compañía, aunque matizó que no consideraba que tuviese una "gran incidencia". En unas jornadas en Murcia, Bonet reconoció esta semana que el problema catalán existe y que es necesario "buscar una solución a un problema que hay que resolver por el bien de todos". Bonet fue uno de los empresarios catalanes que se posicionó públicamente contra la independencia y a favor del diálogo entre administraciones. De hecho, ha repetido en incontables ocasiones que Cataluña es parte de España y así debe seguir siendo.
Elena Ribera, diputada de Convergència i Unió (CiU), fue la primera en dar la nota discordante: tras el anuncio de Freixenet cuyo lema es "Por los próximos 100 años juntos", el pasado 26 de noviembre tuiteó un eslogan preocupante: "Freixenet, buscando no perder cuota de mercado, brinda por 100 años juntos. Acaba de perder dos millones de consumidores catalanes? potenciales". Ribera entendía que la empresa se refería con "juntos" a Cataluña y España.
Artur Mas y Josep Lluís Bonet.

Y no es casualidad que Sumarroca llegara en 2013 a un acuerdo con la Plataforma per la Llengua, una de las entidades más subvencionadas de Catalunya, para poner en la calle el cava per la llengua, presentado como una iniciativa solidaria y cuya etiqueta es la reproducción de una litografía del artista Antoni Tàpies. Esta litografía mide 50 por 41 centímetros y Tàpies autorizó la venta de 60 ejemplares firmados por él a un precio de 2.200 euros más IVA. Para los socios de la Plataforma, el precio de venta es de 2.000 euros más IVA. De momento, no se han vendido todavía todas las litografías.
Las botellas se ponen en la calle al precio de 7,95 euros, de los que 1,39 euros van directamente a la Plataforma per la Llengua para impulsar campañas a favor del catalán.

Este cava se puede encontrar en la cadena de supermercados Esclat-Bon Preu y en un total de 91 tiendas de comestibles repartidas por toda Catalunya.

Según los organizadores de la campaña, el espumoso es un brut reserva elaborado con uvas macabeu, xarello, parellada y chardonnay, con una crianza de 30 meses.

En el 2013 comenzó una tímida campaña de venta de este cava para conmemorar los 20 años de la creación de la Plataforma per la Llengua.

El éxito de esa primera campaña hizo que repitiese este año la experiencia, aunque no han hecho público el número de botellas que se distribuyen en el mercado.

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