La independencia judicial bajo mínimos

Manuel Fernando González

¿Es un cese encubierto la dimisión del Fiscal General Torres Dulce? Eso es lo que piensa la familia judicial, pero, también, muchos de los colegas que han analizado en las últimas hora la "imprevista" salida por la puerta de atrás del segundo Fiscal General que le dimite al Partido Popular en los últimos años, ya que Juan Ortiz durante el gobierno de Jose Maria Aznar fue el primero en dejar este "incomodo" sillón institucional.

¿Es un cese encubierto la dimisión del Fiscal General Torres Dulce? Eso es lo que piensa la familia judicial, pero, también, muchos de los colegas que han analizado en las últimas hora la "imprevista" salida por la puerta de atrás del segundo Fiscal General que le dimite al Partido Popular en los últimos años, ya que Juan Ortiz durante el gobierno de Jose Maria Aznar fue el primero en dejar este "incomodo" sillón institucional.

El razonamiento para explicar el cese/dimisión de Torres Dulce hay que buscarlo en el progresivo "atrincheramiento" del partido en el Gobierno, que con sus nombramientos y decisiones ha colocado al Fiscal General en el disparadero de la "huida hacia delante" que ni siquiera había comentado a sus más directos colaboradores que, en los últimos días, le habían notado especialmente desasosegado, pero que no esperaban la dimisión, sobre todo, después de haber vivido a su lado el desencuentro con la Moncloa por haber apoyado Torres a las Fiscalas Concha Nicolas y Concha Sabadell en la imputación a la Ministra Mato como "partícipe a título lucrativo" de los negocios con los Gürtel de su marido el alcalde que tanto enfadó a María Dolores de Cospedal y por supuesto, a su Jefe Mariano Rajoy.

Torres Dulce, que también se había enganchado con el Presidente de Gobierno por el tema de la denuncia a Artur Mas por el 9 N, que le costó el desaire mas sonado y amargo de su carrera a cargo de sus compañeros/ subordinados de Catalunya, pareció sobreponerse anímicamente al propiciar el nombramiento de 66 nuevos fiscales que deberán luchar fundamentalmente contra la corrupción que ,de momento, fustiga especialmente a los populares, pero que el Fiscal General siempre ha entendido lastra gravemente el ritmo de trabajo de los Juzgados, algo que públicamente siempre ha denunciado para desasosiego evidente de los dos Ministros de Justicia con los que se ha peleado duramente en esta legislatura.

Asi pués, arrinconado por el Ejecutivo, ha decidió irse y regresar al Constitucional donde, tiempo tendrá, para recuperar el resuello y molestar aun más al Gobierno con su reconocida diligencia profesional. Ahora toca saber a quien se nombra y sobre todo, prepararse para el nuevo escándalo que está a punto de estallar con la carta contra el Ministro Fernández Díaz que han firmado nada menos que trece magistrados de la Sala segunda del Supremo que, como lo de Torres Dulce, despertará el interés de los medios de Comunicación y volverá a dejar al Gobierno de Madrid bajo mínimos, en lo que se refiere a credibilidad y respeto del ejecutivo a la independencia judicial. Un escandalazo de primer nivel. ¡Vaya 2015 el que nos espera!

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