La calle ya no es de Fraga, sino de Carmen Forcadell

Carmen P. Flores

Carmen P. Flores

Hace unos días escuchaba a Carmen Forcadell, que decía " ocuparemos las calles sin no se celabran elecciones en el 2015". La frase me puso los pelos de punta y rápidamente me vino a la memoria la famosa frase "la calle es mía " que Manuel Fraga pronunció allá por el año 1976.

Hace unos días escuchaba a Carmen Forcadell, que decía "ocuparemos las calles sin no se celabran elecciones en el 2015". La frase me puso los pelos de punta y rápidamente me vino a la memoria la famosa frase "la calle es mía" que Manuel Fraga pronunció allá por el año 1976. Han pasado casi cuarenta años desde entonces y de nuevo, la calle vuelve a ser propiedad de una persona: la iluminada y salva patrias Carmen Forcadell . Creo que la calle es de todos y su trozo de calle acaba donde empieza el mio, el de su vecino o el de Perico de los Palotes, porque ella aún no ha entendido que "la libertad es el derecho de hacer lo que no perjudique a los demás, decía" Lacordaire . No me gustan las/los iluminados, los profetas, ni los salvadores, ni las revoluciones , porque "las revoluciones modernas han concluido con un reforzamiento del poder del Estado" , argumentaba Albert Camus, y las antiguas revoluciones , con miles de muertos y familias destrozadas. En un país democrático, las leyes están para cumplirlas, y cuando no sirven hay que cambiarlas dentro de las instituciones que correspondan y con los votos en las urnas, cada cuatro años, si los partidos a los que se han prestado los votos no cumplen con los programas que han presentado y por los que se le han votado. Pero para eso, cada cuatro años, podemos castigar y cambiar el voto hacía los partidos que inspiren más confianza. La libertad no es la liencia para realizar cualquier cosa, explicaba Mahatma Gandhi y no es dudoso de nada, digo yo.

En una dictadura, los planteamientos son harina de otro costal, pero ahora no hablamos de ella.

"Ocuparemos la calle", ¿al son de qué? de la soberbia de la "iluminada" que quiere , sin pasar por las urnas, gobernar este país y conducirnos a todos a la tierra prometida , pero alguien dijo que "la soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió". La calle es de todos y cada uno de los ciudadanos que piensan como ella, de los que piensan lo contrario y hastade los que están hasta la peineta de todo y pasan de los políticos y las salvadoras de la patria. La calle hace ya casi cuarenta años que es de todos y no de unos pocos. El fanatismo es peligroso, porque elimina al disidente. En este país, en estos momentos hay demasiados fanáticos. ¿A eso se llama democracia?

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