89 años sin Pablo Iglesias

Manuel Fernando González

Hoy 9 de Diciembre se cumplen 89 años de la muerte de Pablo Iglesias Possé, el gallego de Ferrol que fundó el PSOE y la UGT y al que despidieron en Madrid en aquel gélido y lluvioso mes de Navidad nada menos que ciento cincuenta mil personas, que en aquella época era muchísima gente.

Hoy 9 de Diciembre se cumplen 89 años de la muerte de Pablo Iglesias Possé, el gallego de Ferrol que fundó el PSOE y la UGT y al que despidieron en Madrid en aquel gélido y lluvioso mes de Navidad nada menos que ciento cincuenta mil personas, que en aquella época era muchísima gente.

Merece la pena recordar al personaje, porque si algún joven quiere dedicarse a la política, el Pablo Iglesias del que les estoy escribiendo es la persona más apropiada para imitar, fundamentalmente por su honradez, pero también por su austeridad y autoridad moral. Nació pobre y murió de la misma manera, y hasta sus más encarnizados enemigos, que eran muchos y terribles, aprendieron a respetar la figura de "el abuelo", porque supo darle a la sociedad trabajadora de comienzos del pasado siglo unas herramientas de lucha sindical y política que han sobrevivido a las guerras y al exilio, por mucho que otros socialistas las hayan dejado en muy mal lugar, mientras que otros miles de ellos las hayan sabido defender y honrar con su propia vida.

La historia del hombre que se escribía con Engels, se inicia cuando se va andando a pie desde Ferrol a Madrid, siendo tan solo un niño, viaje que realiza en compañía de su madre. Sobrevive en un Hospicio, y escapándose de él aprende en los libros de forma autodidacta lo que le hace falta para educar su carácter, al mismo tiempo que trabaja como tipógrafo y crea El Socialista, en cuya redacción echa cientos de horas y donde también come y duerme poco y mal. La salud que nunca le ayudó durante toda su vida no fue obstáculo suficiente para que su fortaleza moral fuera irreductible y que su ejemplo personal le hiciera merecedor del aprecio de miles de seguidores de la llamada "famélica legión".

Si hoy viviera este Pablo Iglesias del que les hablo, no se horrorizaría por los casos de corrupción que existen, ni por la amenazas de la Señora Merkel o del Fondo Monetario Internacional, sencillamente porque en su tiempo los ricos eran proporcionalmente más ricos que los de hoy mueven su dinero en los paraísos fiscales, y por aquel entonces ya pagaban a pistoleros para que mataran a los líderes sindicales, mientras que éstos, no Pablo Iglesias, muchas veces también practicaban lo que el anarquista Juan Garcia Oliver Oliver llamó, en 'El eco de los pasos', "gimnasia revolucionaria", procedimiento de lucha armada fácilmente identificable con las acciones del grupo Nosotros del que también formó parte.

Si hoy acudimos a cualquiera de los buscadores que existen y le pedimos que nos ofrezca datos de un tal Pablo Iglesias, la máquina nos colocará ante los ojos, innumerables noticias de otro Pablo Iglesias también apellidado Turrión. Las visitas mandan y la figura emergente del líder de Podemos ha ganado la partida informática al gran Pablo Iglesias marxista. Lo cual no deja de ser una paradoja para el poder con mayúscula, ya que pasan los siglos y la gente que lo pasa mal sigue buscando a aquellos que se atrevan a enfrentarse a quienes continúan enriqueciéndose a costa del sudor de los que menos tienen y lo están pasando realmente mal.

Curiosamente, 89 años después de la muerte de Pablo Iglesias Possé, al que cuando se lanzó a fundar el PSOE y la UGT con otros compañeros y compañeras tan pobres como él le tildaron poco menos que de loco y revolucionario, ha aparecido en el panorama político otro Pablo Iglesias que con sus amigos de Podemos, si no es ahora mismo la horma del zapato de los que mandan y los partidos tradicionales, poco le falta. Y es que, como dijo el poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, "el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla", frase que, como todos sabemos, quedó escrita también en la entrada del bloque número 4 del campo de Auschwitz.

Ya ven, y que me perdonen mis amigos sociatas, salvando la distancia entre ambos personajes, uno ya una leyenda y el otro iniciando su carrera política, la historia se vuelve a reír de los poderosos y les coloca delante de los ojos este detalle de dos nombres iguales para continuar una pelea que ya dura demasiado tiempo en este país: La lucha por un puesto de trabajo, por un salario justo y una vida digna para la mayoría de los trabajadores.

Por eso creo firmemente que 89 años después, las ideas de Pablo Iglesias Possé continúan vigentes esperando que un socialista de verdad las recupere y, sobre todo, se lance a ejecutarlas.

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