Desde hace años misteriosos bloques aparecen en las playas de Europa

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Punta Penecia, en la playa de Doninos (Ferrol)

Desde hace años la gente los encuentra en rincones perdidos de las costas de Reino Unido, Francia y Holanda, entre otros países. Son de un material parecido al caucho. Según la principal teoría, provendrían de un barco hundido en 1917.

Al principio se creía que provenían del Titanic, pero un informe de la BBC asegura que una mujer británica ha resuelto el enigma. "Cuando descubrí los bloques Tjipetir estaba convencida de que atrás había una extraordinaria historia", escribió Tracey Williams en Facebook.

La historia se remonta al verano de 2012, mientras Williams paseaba con su perro por la playa de Cornwall, al norte del Reino Unido, y encontró uno de estos bloques tirados en la arena. Impulsada por la curiosidad, la escritora comenzó a investigar sobre los orígenes de las piezas y a través de una página creada en Facebook y denominada "Tjipetir Mistery" comenzó a dar detalles de los avances de su historia, que atrajo el interés de buceadores, oceonógrafos, historiadores y cineastas.

Durante su investigación, Williams indagó historias de tragedias de la Primera Guerra Mundial, de naufragios y hasta llegó a relacionar el misterio de los bloques con el hundimiento del Titanic. También reunió cientos de imágenes de otras personas que habían encontrado los misteriosos bloques y las publicó en Facebook. "Al principio me sentí como si hubiera entrado en las páginas de mi propia novela (?). Me contactaron personas de España, Francia, Noruega y Holanda, y muchos de ellos con amabilidad me enviaron sus imágenes con los bloques", escribió en la red social.

Después de una exhaustiva investigación y desechar la teoría de que las piezas podrían venir de los restos del Titanic, que transportaba un cargamento de ese material, Williams cree que ha dado con la respuesta correcta , y su hipótesis coincide con lo que sostienen las autoridades británicas.

La palabra "Tjipetir" resultó ser el nombre de una plantación de caucho en Java Occidental, Indonesia, que funcionó a finales del siglo XIX y principios del XX. Al parecer, en 1917, una embarcación japonesa llamada Miyazaki Maru, que viajaba de Yokohama a Londres con caucho de esta fábrica, se hundió frente al Canal de la Mancha, y los bloques se dispersaron por el mar. El barco japonés habría sido alcanzado por un submarino alemán, capitaneado por Walther Schwieger, considerado uno de los más grandes capitanes de submarinos de guerra.

Según informó el portal de la BBC, Williams pudo averiguar que las piezas no eran de caucho. Son de gutapercha, un sucedáneo de este material que se encuentra en los árboles de la Península Malaya y en Malasia, que hasta mediados del siglo XX fue usado para aislar cables telegráficos en el lecho marino.

"Nuestras averiguaciones al respecto apuntan a ese naufragio. Así que aunque no lo hemos confirmado, nuestra principal hipótesis es que proceden del Miyazaki Maru", dijo a la BBC Alison Kentuck, funcionaria del Gobierno británico que administra la organización Receiver of Wreck (Receptora de Restos de Naufragios).

Consultado por el portal inglés, el oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer, que se especializa en restos flotantes de naufragios, cree que las piezas ya entraron en contacto con las corrientes oceánicas. "Solo hacen falta 25 años para que los restos flotantes comiencen a dar la vuelta al mundo, y es probable que ya la hayan dado tres veces", explicó. "Está en buenas condiciones después de todo este tiempo, lo que es normal. Probablemente la gente las seguirá hallando dentro de 100 años", agregó. Y cree que podrían llegar hasta América. Después de que la historia salió a la luz, varias personas han comentado haber encontrado bloques de Tjipetir en 2008, antes de que comenzaran las tareas de rescate del cargamento en el barco japonés

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