La Constitución se merece un brindis

Manuel Fernando González

Son dos los políticos catalanes, Jordi Solé Tura y Miquel Roca Junyent, los que participaron como ponentes en la elaboración de la Constitución que fue aprobada en referéndum el 6 de Diciembre de 1978, hoy hace 36 años. Les cito expresamente al celebrar la efeméride, porque es en Catalunya donde actualmente se ha puesto más en cuestión la vigencia de nuestra Carta Magna.

Son dos los políticos catalanes, Jordi Solé Tura y Miquel Roca Junyent, los que participaron como ponentes en la elaboración de la Constitución que fue aprobada en referéndum el 6 de Diciembre de 1978, hoy hace 36 años. Les cito expresamente al celebrar la efeméride, porque es en Catalunya donde actualmente se ha puesto más en cuestión la vigencia de nuestra Carta Magna.

Y sin embargo, la historia nos dice que Miquel Roca, en representación de Minoría Catalana, participó de forma brillante y apasionada en la elaboración del texto constitucional, y eso fue porque el PSOE cedió una de sus plazas para que el partido de Jordi Pujol y Ramon Trías Fargas estuviera presente en la cocina que elaboró este gran guiso de la joven democracia española. El malogrado Solé Tura, entonces en el PSUC pero ostentando la representatividad de todos los comunistas españoles, otorgó con su trabajo la legitimidad que desde el exilio habían traído muchos miles de republicanos que habían mantenido viva la lucha contra la Dictadura y sin cuya participación la carta magna española estaría completamente coja.

Luego vinieron las urnas, que en Catalunya se llenaron con los votos del 67,91 % de los catalanes, un punto casi por encima que en el resto de España y que escogieron el SI a la nueva ley de leyes en el 90,46% de las papeletas frente al 4,97 % que votaron que NO. Esos son los datos veraces y que constan como tales en la reciente historia de nuestra convivencia en común, que se supone que ni el historiador Oriol Junqueras querrá rebatir.

Y sin embargo, en la celebración de una jornada que debía ser gozosa, los constitucionalistas, que antes éramos casi todos, poco menos tenemos que "escondernos" para poder celebrarla en esta tierra que siempre ha presumido de tolerante y que, ahora, resulta que no lo es con con quienes pensamos que los viejos odios quedaron completamente enterrados cuando nació esta Constitución pensada por siete personalidades muy diversas ideológicamente y que además luego se perfeccionaría con nada menos que 3.100 enmiendas, y a la que se añadió el prólogo del Profesor Tierno Galván. ¿Qué nos ha pasado?

Pues, primero, que los años no pasan en balde, y que la sociedad española ya no es la misma que la que huyó de la Dictadura a toda prisa porque el antiguo Régimen todavía estaba vivo, y muchos de sus actores parecían dispuestos a no dejarnos vivir en libertad invocando el Fuero de los españoles o que el Rey había traicionado al general Franco. No, no fue fácil darnos a nosotros mismos esa Constitución y mucho menos llevar a la práctica todos y cada uno de sus artículos, pero se hizo y hasta aquí hemos llegado sin graves problemas de convivencia. Luego, han sucedido cosas, muchas cosas, que nos han enfrentado abiertamente y sobre las que todos deberíamos reflexionar profundamente, porque son muchos y muy diversos los que han cometido errores de bulto que han desinflado el entusiasmo constitucional y nos han colocado enfrente del mayor de nuestros viejos fantasmas: La ruptura del Estado.

Hoy, existen políticos que se agarran a la Constitución como si fuera su tabla de salvación personal y también, hay otros, que habiendo jurado respetar la primera de nuestras leyes, la desprecian e incluso llaman traidores a sus conciudadanos que la defienden. Y a ambos, les ciega tanto el interés, disfrazado de falso patriotismo español o catalán, que no se dan cuenta que por ese camino solo se va hacia el enfrentamiento civil y con él a otra guerra entre hermanos. Si no corregimos el rumbo y elegimos pronto a otros siete sabios o a catorce si hacen falta, para que piensen y le den las vueltas que sean necesarias a otra nueva Constitución, aquí no se va a poder convivir y mucho menos estructurar un futuro en paz y prosperidad para nuestros hijos y nietos.

Por eso, hoy 6 de Diciembre del 2014, quiero brindar por quienes no piensan como yo, pero a los que me une el afecto y todo lo bueno y malo vivido hasta ahora, para que, al hacerlo, me devuelvan el brindis y nos sirva para que nos pongamos todos a trabajar, pese a que los tiempos en los que vivimos no sean los mejores para el diálogo y el respeto mutuo. Intentémoslo, a lo mejor hasta nos sale bien. ¿Quien se apunta?

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