Greenpeace niega haber organizado la protesta en Cofrentes y dice que fue parte de una "acción global" contra nucleares

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Acusados de participar en la protesta en la central nuclear de Cofrentes dicen que Greenpeace no les citó

El director de Greenpeace en España, Mario Rodríguez, ha negado este viernes que esta entidad organizara la protesta contra la energía nuclear que diversos activistas llevaron a cabo en febrero de 2011 en la central nuclear de Cofrentes (Valencia) y ha señalado que este acto formaba parte de un "llamamiento global" y una "acción global" a la ciudadanía en contra de la energía nuclear "concertada" por asociaciones ecologistas para mostrar el "rechazo" a este tipo de instalación.

Rodríguez, que ha declarado como responsable civil en el juicio que desde ayer jueves se celebra en el juzgado de lo Penal número 11 de Valencia contra socios y simpatizantes de esta organización por esos hechos, ha recordado que entonces "se estaba debatiendo la ampliación" de la vida operativa de la central valenciana, propiedad de Iberdrola.

El director de Greenpeace ha afirmado de este modo que esta entidad no fue convocante de la protesta aunque ha indicado que conocía esa acción "como muchos otros ciudadanos, no por ser miembro de Greenpeace". "Convocaron a la ciudadanía en general a manifestar su rechazo a la energía nuclear", ha dicho.

Entre las acciones realizadas por los activistas tras acceder al recinto de la nuclear de Cofrentes está la inscripción en una de las torres de refrigeración, a la que accedieron algunas personas, del lema 'Peligro nuclear' y la exhibición de una pancarta con la palabra 'Greenpeace'. Iberdrola reclama 221.781,14 euros por las incidencias que le causó la protesta--.

El responsable de la organización ecologista en España, que ha afirmado que no estuvo en la protesta, ha comentado que sabía que se había desplegado la pancarta porque era "público y manifiesto" como se vio "en los medios de comunicación" y ha afirmado que si se mostró fue "porque personas subieron arriba" de la torre.

AGRADECE LA PANCARTA

Mario Rodríguez ha declarado que, a pesar de "no ser convocante" de la manifestación, Greenpeace "agradece" que se mostrara una pancarta con su nombre porque comparte "el mensaje" que dio lugar a la actuación que ahora se juzga. "Lema que comparto. Lo suscribo por el peligro de la energía nuclear", ha expresado. Asimismo, ha indicado que no tiene constancia de que se cogiera material de la organización para acudir a Cofrentes.

Los activistas acusados declararon ayer y este viernes que se pusieron monos naranjas, porque lo hacían todos, y en algunos cascos y mascarillas que encontraron en unas bolsas al llegar a la central nuclear. Sin embargo, la mayoría ha afirmado que no recuerda si llevaban inscrito el logo de Greenpeace.

Rodríguez ha apuntado que conocía a alguno de los 17 acusados que se sientan en el banquillo --16 de ellos activistas y un fotoperiodista-- porque son trabajadores de Greenpeace. Entre ellos hay socios, simpatizantes y personal de esta organización.

Por otro lado, el responsable de esta entidad en España ha aseverado no estar conforme con la responsabilidad civil que se le exige. "Se había convocado a la ciudadanía y está la libertad personal de cada uno a manifestarse", ha expuesto a este respecto. Ha agregado que su organización, que "defiende el medio ambiente y la paz" y que en este contexto "lucha contra la energía nuclear, prescindible e insegura", "usa herramientas para que la sociedad exprese lo que piensa".

En esta línea, preguntado por si esta entidad paga por ir a una manifestación, Mario Rodríguez ha resaltado que no y ha apelado al "ejercicio libre de manifestación, libre e individual", además de recordar que la asociación se financia "con microdonaciones de socios" y sin subvenciones. La Fiscalía establece por vía de responsabilidad civil que los procesados, acusado de desórdenes públicos, lesiones, daños y faltas, indemnicen conjunta y solidariamente a Iberdrola con 29.012,33 euros --cantidad en la que se tasaron los daños en la central-- y distintas cantidades, entre 91,38 euros y 1.214,08 euros por las lesiones a vigilantes de la instalación, además de fijar como responsable civil subsidiario a Greenpeace España.

"ACTIVISMO PACÍFICO"

Igualmente, respecto a si tiene constancia de que en la protesta de la central de Cofrentes se agredió a algún vigilante de seguridad o si en las manifestaciones de Greenpeace se ha producido alguna, su representante ha indicado que realiza "un activismo pacífico" y que "jamás" ha visto "actividad con violencia o falta de respeto a las personas".

En la vista de este viernes han declarado los activistas que no lo hicieron ayer y han coincidido, como sucedió en la primera sesión, en afirmar que accedieron de manera "fácil" al interior de la central nuclear por agujeros que había en las vallas y que acudieron convocados por sms, sin saber quién lo remitía y sin comprobar la veracidad de la cita. Asimismo, han manifestado que en la protesta participaron más personas de las que se sientan en el banquillo, hasta cincuenta o sesenta y han resaltado que fueron por sus propios medios y que no se conocían entre ellos.

"SOBRE LA MARCHA"

En el mismo sentido, han asegurado que al llegar a la instalación de Cofrentes no había nada organizado ni instrucciones, que fueron actuando "sobre la marcha", siguiendo su "propio criterio" y que fue un acto "pacífico" en contra de la energía nuclear. Así han negado ver radiales y herramientas y que se produjeran altercados con los vigilantes aunque han resaltado que éstos estaban "muy nerviosos", al igual que los perros que llevaban --uno de ellos mordió a una acusada-- y a los que les costaba controlar. Sobre la herida que uno de los miembros de seguridad sufrió en el abdomen han dicho que creen que se lo hizo con la alambrada.

Por otro lado, el fotoperiodista acusado ha explicado que acudió a Cofrentes, con su propio coche, avisado por un sms el día de antes y junto a un compañero que le ayudó en sus labores informativas. Ha dicho que es autónomo y que asiste a muchos sitios convocado de este modo para cubrir otros hechos, además de resaltar que ejerció sus funciones según su criterio repartiéndolas con su acompañante y que no mezcla sus opiniones con el trabajo. El informador, que ha dicho que ha visto imágenes de los hechos que él no grabó, ha coincidido con los otros acusados en decir que no vio radiales, que no hubo agresiones y que los vigilantes y los perros estaban nerviosos.

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