¿Y ahora qué?

Manuel Fernando González

Imaginemos que ayer Oriol Junqueras, el líder de Esquerra Republicana, manejara el dato que más se comenta en Barcelona de que las llamadas elecciones plebiscitarias se podrían celebrar el 8 de marzo, y que, por otra parte, supiera que la presidenta de la ANC, Carmen Forcadell, apoya la idea de una lista única porque a ella le gusta, le conviene y hasta cree que debe estar en la misma porque se le acaba el mandato antes del verano, ¿se atrevería este también "astuto" político que está en las antípodas estéticas de Artur Mas a plantar cara a ese doble reto?

Imaginemos que ayer Oriol Junqueras, el líder de Esquerra Republicana, manejara el dato que más se comenta en Barcelona de que las llamadas elecciones plebiscitarias se podrían celebrar el 8 de marzo, y que, por otra parte, supiera que la presidenta de la ANC, Carmen Forcadell, apoya la idea de una lista única porque a ella le gusta, le conviene y hasta cree que debe estar en la misma porque se le acaba el mandato antes del verano, ¿se atrevería este también "astuto" político que está en las antípodas estéticas de Artur Mas a plantar cara a ese doble reto?

La respuesta es que sí, que se ha atrevido, que no acepta lo de la uniformidad "mesiánica" y que quiere la independencia, no por el camino de la uniformidad presidencialista, sino por la autopista de la diversidad republicana, retando, de paso, al Estado español, del que dice en voz alta que "no nos quiere a los catalanes", a que se atreva a parar este contundente envite. O sea, que ya tenemos el lío montado, y a tres bandas.. de momento.

Por si fuera poco lo dicho por el Presidente de Esquerra, las imágenes que "generosamente" nos ofreció TV3 de una conversación poco amistosa entre la Señora Rovira y la Señora Forcadell nos invitan a pensar que las negociaciones para ponerse de acuerdo sobre listas y candidatos no van a ser demasiado fáciles para las dos partes, teniendo en cuenta, además, que Esquerra Republicana no quiere que, a partir de ahora, Artur Mas les marque el ritmo, ni la intensidad, de su mensaje claramente soberanista y de partido claramente de gobierno. Oriol Junqueras cree firmemente que "maximizar la representación de los independentistas" dará mucho más votos al soberanismo catalán, mientras que el President, de momento, no lo ve así y ambos se proponen mantener sus posiciones.

Para que quede más claro. Dentro de poco también comprobaremos como los peores y también los últimos presupuestos de esta legislatura que ha diseñado el otro Mas, el Conseller, serán rechazados por Esquerra, sobre todo, para evitar que al inquilino de la Plaça de Sant Jaume se le ocurra alargar la legislatura retrasando la convocatoria electoral, a cuya prerrogativa no piensa renunciar Mas, el President, porque sabe que ésta es su única arma para mantener la iniciativa en el camino que ha reemprendido.

"Llamamiento a un país: la República catalana". En principio, un título para una conferencia, pero, en realidad, una declaración unilateral de independencia que deja, en el otro lado del campo constitucionalista, la pelota para que la recoja el Presidente Rajoy y la mayoría de los partidos que se sientan en el Congreso de los diputados de la Carrera de San Jerónimo, en la misma semana en la que la Constitución española de 1978 cumple, si no me equivoco, treinta y seis Diciembres.de éxito total.

¡Menudo marrón! ¿Y ahora qué?

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