El futbol no puede seguir así

Manuel Fernando González

Los aledaños del Vicente Calderón han vuelto a ser escenario de un asesinato de un hincha rival. Si lo del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta que con 28 años recibió una puñalada en el corazón, mortal de necesidad, nos escandalizó a todos, lo que acaba de pasarle al seguidor ultra del Deportivo Vicente Javier Romero de 43 años muerto y arrojado al rio Manzanares nos indigna profundamente.

Los aledaños del Vicente Calderón han vuelto a ser escenario de un asesinato de un hincha rival. Si lo del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta que con 28 años recibió una puñalada en el corazón, mortal de necesidad, nos escandalizó a todos, lo que acaba de pasarle al seguidor ultra del Deportivo Vicente Javier Romero de 43 años muerto y arrojado al rio Manzanares nos indigna profundamente.

¿Cómo puede ser que Madrid, capital del Estado y sede del Ministerio del Interior no disponga de un servicio de seguridad que no sea capaz de detectar una pelea que duró 45 minutos y que además de ser perfectamente visible por los vecinos, la debieron ver cualquiera de los helicópteros que vigilan el cielo de la ciudad?. ¿Dónde estaba la guardia urbana que patrulla unas calles bastante concurridas a esas horas?. ¿Y el club del cineasta Cerezo es que no aprendió nada tras el primer asesinato para erradicar de sus gradas a semejantes bárbaros?

Decir como ha dicho la Delegada Cristina Cifuentes que los grupos contendientes se citaron por whatsapp y que este servicio de telefonía es privado e impide cualquier acción de los agentes, suena a tomadura de pelo, visto del lado de quien conozca las técnicas policiales más elementales para enterarse de las cosas que pasan y que mucho que tienen que ver con la seguridad del Estado y la de todos sus ciudadanos. Alguien tenía que haber sabido de antemano en A Coruña o en Madrid, que varias organizaciones ultras se citaban para agredirse violentamente, porque también dentro de esos clanes de descerebrados la policía siempre ha tenido infiltrados que les cuenta las grandes "hazañas" que van o quieren protagonizar. Mal vamos, si esa línea de investigación no existe.

Por otra parte, no es de recibo, que un partido no pueda suspenderse, si una emergencia así lo requiere y mucho menos, argumentando que no se encontraba a ningún representante federativo de alto nivel para conseguir la autorización oficial. Si estos "abrazafarolas" federativos no están localizables en un día de partido ¿cuando se supone que se les puede llamar al móvil o saber de su paradero?.

El futbol español no puede seguir así campando a sus respetos. Permitiendo, que los ultras de uno y otro signo, utilicen la manga ancha que les dan las directivas de los clubs para hacer de las suyas, dentro y fuera de los estadios, con las consecuencias que todos ahora lamentamos. Tampoco se puede permitir que este deporte de millonarios esté en bancarrota a la hora de pagar los impuestos y la seguridad social y que, encima, los gobiernos de turno, les otorguen moratorias incalificables de las que, por supuesto, no disfruta la mayoría de la gente, sino, que lo pregunten a las familias a las que cada día desahucian los bancos sin ninguna consideración que les proteja.

Ya está bien de tanto mangoneo en un negocio tan poco claro. Si un país no puede sostener una liga profesional, que la transforme en una competición de aficionados. Y se queremos tener un Madrid o un Barcelona al máximo nivel, que éstas mega-sociedades, jueguen en una NBA europea con unas reglas claras y privadas que permitan a culés o merengues disfrutar de sus figuras pagando a rajatabla sus impuestos y sobre todo, garantizando la seguridad de sus instalaciones impidiendo el acceso a la misma de indeseables y homicidas.

Decir no a la violencia, no es solo reunirse tarde y mal para darse golpes de contrición por unos hechos que ya no tienen remedio, buscando disculpas absurdas e inútiles, es, sobre todo, profesionalizar este deporte en la esfera dirigente, para que, de una vez por todas,ésta de ejemplo en todos los sentidos, de tal manera, que los aficionados sepan que el futbol es solo un deporte y un espectáculo y no la coartada para esconder detrás del forofismo mas abyecto, ideologías intolerantes que la sociedad ya ha rechazado definitivamente y que ahora, como hemos podido comprobar , todavía están muy vivas en las gradas de nuestros clubs de futbol presididas, en muchos casos, por presidentes mediocres y también sobradamente incompetentes.

Zabaleta, Rico??¿ a cuentos mas aficionados habrán de asesinar los ultras colchoneros en los aledaños del Vicente Calderón para que se le exijan responsabilidades al club del que son dueños y por lo tanto, responsables, Enrique Cerezo y Gil Marin?

Manuel Fernando González
Editor Pressdigital
www.pressdigital.es

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