La hora "I", ¿o de Iceta o de Iglesias?

Vicenç Sanclemente

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Cuando gobernaba el tripartito sólo había un programa de política en la televisión catalana y era cómico. No es una crítica a los vivarachos chicos del Polonia, si no los que llenaban el resto de la programación.

Cuando gobernaba el tripartito sólo había un programa de política en la televisión catalana y era cómico. No es una crítica a los vivarachos chicos del Polonia, si no los que llenaban el resto de la programación. Así, de cara al gran público, con la ayuda de algún gran grupo mediático fuimos caricaturizándolo personajes como Carod, Imma Mayol, Saura, Hereu o Montilla. También entró Iceta, - Icetix-, en una fácil caracterización.

Años antes, Maragall había preguntado a una veterana militante, Carmen Carol, fundadora de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña, a quien creía que debía llevarse del PSC para llevar las rentas del Estatuto y de su candidatura al Parlamento. Ella contestó sin dudar; "A Miquel Iceta, es el más listo."

El otro día alguna fotografía enseñaba la satisfacción con la que Isidre Fainé saludarle. No es de extrañar. Según las cátedras o los laboratorios políticos, Miquel Iceta podría asumir en las próximas semanas dos misiones históricas.

La primera, conseguir que el barco del PSC, uno de los pilares del antiguo establishment, no se hunda. De momento, ha pedido una tregua y pugnará para acabar con los personalismos de los soberanistas. Le toca mantener la paz interna.

La segunda, más trascendente, y que depende del éxito de la primera. Miquel Iceta tendría una parte de responsabilidad en aclarar el lío de la Consulta. Es un político que está a favor del derecho a decidir, pero no de las preguntas de esta consulta. Esto lo hace ocupar un lugar central y podría convertirse en el árbitro entre los más carcas de Madrid que querrían enviar los tanques, y lo más asustados de aquí que querrían proclamar la república catalana pasado mañana.

Iceta, por edad, por formación, por clase social, habla el mismo idioma que Mas y podría ayudarle a buscar una salida en la que nadie, "pierda la cara". Tiene en la cabeza cada frase del Estatuto -, y podría ser la persona clave para redactar un proyecto de reforma de la Constitución que nos llevara hacia un estado federal. Pere Navarro, que sabía que esta era la misión del PSC, pero no pudo llegar.

Todo esto podrían ser proyecciones diseñadas desde un instituto de estudios políticos, desde arriba. Pero quizás hemos olvidado de la calle. La realidad más desprendida que las instituciones y los políticos.

Iceta fue regidor de Cornellà. Hoy allí una buena parte de las escuelas aún no han recibido aún el dinero de las becas comedor del curso pasado. En el Hospital de Bellvitge, personal médico y enfermos se ha revelado contra el cierre de plantas. ¿Qué hace nuestro parlamento? ¿Qué pueden aportar los socialdemócratas contra la fractura nacional y social?

Podrá Iceta dar la vuelta a un PSC y que lo que hoy parece un grupo de poder, una maquinaria electoral, vuelva a ser un partido integrador? Ramoneda ha dicho que no le ve salida para los que no hay proyecto y comentó que como muchos partidos socialdemócratas europeos parece que la única diferenciación con la derecha, cuando gobernaron, fue la política sexual.

Con una parte de la sociedad completamente marginada y una clase media desmoralizada, el desgaste de los años de la crisis hace más necesaria que nunca una política de redistribución y de concordia. Pero tengo la impresión de que todo el ingenio y la experiencia de Miquel Iceta no servirán de nada, si no pisa la calle, si no habla con todo tipo de gente, sobre todo con los que más han sufrido la crisis y con los que se han movilizado en los últimos años. Quisiera recordar una etapa de Iceta especial, cuando él e Isabel María Luis defendían por todos los pueblos y ciudades de España la candidatura de Josep Borrell. Ganaron unas primarias, pero la posibilidad de que un líder radical a favor de la igualdad y catalán pudiera gobernar, alarmó el antiguo PSOE. Enviaron un dossier para descabalgarlo y Josep Borrell dimitió. Han pasado muchos años.

Hoy la gente está muy quemada y hacen falta mensajeros claros. El primero y más importante. La condición previa para la confianza es que haya gestos contra la corrupción. Esta última semana buena parte de los Informativos derramaban corruptelas a todos los niveles. Esto hace que la gente, indignada, busque soluciones diferentes, extremas. Los que sigan pensando que las soluciones son de estética, de imagen, se equivocan.

Si el PSC, IC o ERC no son capaces de entender el 15 M, están muertos. Hay una buena capa de gente apartada de la sociedad y una mayoría que está enfadada y este dolor busca una salida radical. Incluso a Isidre Fainé le conviene que Miguel Iceta dialogue con Ada Colau. Si los políticos tradicionales no escuchan la calle, puede que haya llegado la hora "I", pero la de Pablo Iglesias.

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