REFORMA FISCAL Y POBREZA INFANTIL

Consol Prados

CONSOL PRADOS

La crisis, y las medidas aplicadas por los gobiernos, se está llevando por delante demasiadas cosas y demasiados. Hay dos noticias de estos últimos días que habría relacionar: la reforma fiscal y las cifras de pobreza infantil.

La crisis, y las medidas aplicadas por los gobiernos, se está llevando por delante demasiadas cosas y demasiados. Hay dos noticias de estos últimos días que habría que relacionar: la reforma fiscal y las cifras de pobreza infantil.

El informe de Unicef vuelve a encender todas las alarmas sobre pobreza infantil en España, como ya lo hizo el informe de Cáritas en marzo pasado. Los niños son las principales víctimas de la crisis, porque sufren la desprotección económica como consecuencias de la precariedad laboral o del paro de los padres, los desahucios, y la reducción de las políticas sociales y educativas. España es el país europeo que menos invierte en políticas de protección y de infancia. Una sociedad con el 27% de niños en la pobreza es una sociedad sin futuro. Debería ser un dato suficiente para replantear de arriba abajo todas las "medidas" para "salvar" la economía, y cuestionar el dogmatismo de las políticas de austeridad. Un dato para medir hasta qué punto la gestión de la crisis es un cambio de modelo social.

Los gobiernos actuales, tanto el PP como CIU, hacen cálculos que para mí son erróneos. Para que estas cifras son insostenibles en términos de justicia social y valores democráticos. Pero también en términos económicos. La pobreza infantil de hoy es una falta de capital humano, para hoy y para el futuro. Porque no se puede progresar si el progreso no es colectivo. Porque no saldremos de la crisis si no es combatiendo la desigualdad, porque la desigualdad nos hace más vulnerables, a todos como colectivo.

Y voy a la otra noticia que para mí sí tiene relación. ¿A quién se dirige el Gobierno Español cuando dice que la razón de la reforma fiscal es para volver a los españoles el esfuerzo que han hecho? De verdad que lo encuentro de una gran falta de consideración hacia los ciudadanos y especialmente por los trabajadores y trabajadoras. Las medidas de la reforma fiscal las van contando por capítulos y con eufemismos, no fuera el caso. Todo un entramado que habrá que ver toda la letra pequeña. Pero de entrada es una reforma que puede agrandar aún más la distancia social, con medidas como la cotización de los despidos o la supresión de la deducción por alquiler de la vivienda, o una mayor rebaja del IRPF para las rentas más altas. Mientras la brecha entre las rentas de capital y las rentas del trabajo siguen siendo una gran asignatura pendiente, así como la lucha contra el fraude fiscal, que es una verdadera sangría.

Una reforma fiscal sería necesaria y justificada, pero para combatir el principal problema que tiene el país en estos momentos, y que es el aumento alarmante de la desigualdad social que no para de crecer. Esto es lo que sería necesario "devolver" a la ciudadanía ya los niños, y no caramelos electoralistas.

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