Aumenta el consumo problemático de cannabis entre los jóvenes de 14 a 18 años

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El consumo de cannabis puede triplicar el riesgo de sufrir enfermedades mentales

En los últimos años ha aumentado en España el consumo de cannabis problemático y "gravemente perjudicial para la salud" en adolescentes, que podría afectar ya a unos 83.000 menores de 14 a 18 años, que representan al 16 por ciento de los que lo han consumido en el último año y al 3,8 por ciento de todos los jóvenes de este grupo de edad, según datos del Plan Nacional sobre Drogas.

"Es obvio que tenemos un problema con el cannabis", según ha aseverado el delegado del Gobierno en la materia, Francisco Babín, durante su comparecencia en la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas que se ha celebrado en el Senado, en la que ha recordado que es la "segunda prioridad" del Ministerio de Sanidad en materia de drogas después del consumo de alcohol en adolescentes.

Según los datos de las últimas encuestas realizadas, el cannabis es la droga ilegal más consumida ya que actualmente el 26,6 por ciento de los adolescentes de 14 a 18 años la ha fumado en el último año.

Además, el consumo aumenta con la edad ya que, mientras que el 13,5 por ciento de los menores de 14 años dice haberlo probado, a los 17 años el porcentaje asciende al 43 por ciento, siendo la edad media de inicio de consumo los 14,9 años.

Y en un porcentaje de casos cada vez mayor su consumo comienza a ser "problemático", según Babín, lo que "aumenta la propensión a desarrollar problemas de salud, dependencia y consumos abusivos que acaben dificultando su día a día".

En concreto, son consumidores problemáticos aquellos que en test diagnósticos contestan afirmativamente al menos en cuatro ocasiones cuando se les pregunta si han fumado cannabis antes del mediodía, estando solos, si han tenido problemas de memoria al hacerlo, si alguien de su entorno les ha recomendado reducir su consumo, si lo han intentado sin conseguirlo o han tenido problemas como consecuencia del mismo.

"Cada vez hay más evidencia de que su consumo no es inocuo", ha reconocido Babín, ya que está demostrado que causa daño neuronal en diferentes áreas cerebrales, alteraciones de la memoria y el aprendizaje, multiplica por cinco el riesgo de psicosis y puede generar adicción en hasta un 10 por ciento de los que la prueban y en hasta un tercio de los que la consumen actualmente.

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