TPT (TERAPIA PÉREZ TAPIAS)

Joan Ferran

Sigo con suma atención el proceso electoral que ha de culminar con la elección de un nuevo Secretario General del PSOE. Lo sigo más allá del reduccionismo informativo que practican algunos medios de comunicación.

Sigo con suma atención el proceso electoral que ha de culminar con la elección de un nuevo Secretario General del PSOE. Lo sigo más allá del reduccionismo informativo que practican algunos medios de comunicación. Intento completar la información -que algunos quieren restringida "a cosa de dos"- huyendo de la política como espectáculo y sin contenidos. Son cuatro los candidatos, son cuatro las voces y los proyectos y no sólo un par de barítonos en concurso por mucho que algunos se empeñen en ello.

No voy a caer en la tentación de confeccionar un cuadro comparativo entre las diferentes propuestas ni señalar con el dedo quienes son sus respectivos valedores. No hace falta. Todos y cada uno de nosotros sabe que opina cada cual y dónde anida la diferencia. Tampoco voy a repetir los argumentos de mi último artículo consistentes en afirmar que Pérez Tapias es el candidato en liza con mayor trayectoria civil. Es decir, aquél que puede mostrarnos una hoja de servicios intelectual, profesional y política ?sin menospreciar a nadie- más variada y completa. No voy a intentar tampoco indagar cómo se ha convocado esta partida de ajedrez, quien es la dama, ni quién mueve cada uno de sus peones?

Pues bien, todos los aspirantes al cargo nos han expuesto ya su diagnóstico sobre el momento político que vive el país, las carencias PSOE y los retos de futuro que se le plantean. Pero el elemento que les diferencia radica en la terapia que nos proponen aplicar. A mi entender algunos de nuestros aspirantes a Secretario General pecan de cortoplacismo, de recetas inmediatas de efecto escaso, coyunturales, de parco recorrido novedoso. Hoy, por ejemplo, la limitación de mandatos, la integración, la no acumulación de cargos, la lucha contra la corrupción y un federalismo difuso, etcétera, ya forman parte del vademécum de todos los aspirantes. Pocas novedades al respecto. Parece como si los obstáculos a salvar estuvieran concentrados en intentar salir airoso y victorioso del Congreso que va a celebrar el PSOE en julio y poca cosa más. Es en este sentido que creo que Pérez Tapias marca la diferencia. Tras su análisis y diagnóstico acerca de la situación nos propone un doble nivel de compromiso en el camino de la reconstrucción del proyecto socialista. Uno de inmediato: su opción a la Secretaría General la aborda armado con un discurso de recuperación profunda de unas señas de identidad socialistas que van desde el republicanismo laico y federal hasta la revitalización y modernización de PSOE; desde propuestas de profundas actuaciones en lo político y social hasta una redefinición del funcionamiento de los partidos?

El otro compromiso es a medio y largo plazo, estratégico, consistente en interiorizar que no hay un antídoto curalotodo contra el desencanto y la falta de credibilidad de los políticos sino se recupera la confianza ciudadana. Para este cometido estratégico Pérez Tapias reclama la participación de todo el mundo. Una participación colectiva convencido de que la recuperación no es tarea tan sólo de liderazgos individuales, sino que tiene mucho de proyecto colectivo y de robustecimiento ideológico.

La TPT, la Terapia Pérez Tapias, no es un placebo ni un parche, ni se basa en un alivio momentáneo o coyuntural. Tampoco pretende ser un simple bálsamo. Insisto, su propuesta va más allá de un mediático congreso de verano. Se inscribe en la larga marcha que ha de emprender el socialismo ibérico si, además de gobernar de forma efímera, tiene la intención de transformar la sociedad.

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