Salvemos al editor Lara 

Manuel Fernando González

La prensa de Madrid se ha incendiado estos días con duros alegatos ideológicos contra José Manuel Lara por su terca y original manera de entender la libertad de expresión. Mis queridos colegas de la capital del Estado no comprenden que el más importante editor de libros de nuestro país, que publica obras de rojos y de azules, e incluso de rosas, sin mirar más que la prosperidad del negocio familiar que le dejó su inteligente padre, intente hacer los mismo con las televisiones y la radio que posee y gestiona un lince llamado Silvio González, antiguo directivo de la SER y de la COPE, empresas en las que ya logró su particular Cum Laude en varios y difíciles ejercicios.

La prensa de Madrid se ha incendiado estos días con duros alegatos ideológicos contra José Manuel Lara por su terca y original manera de entender la libertad de expresión. Mis queridos colegas de la capital del Estado no comprenden que el más importante editor de libros de nuestro país, que publica obras de rojos y de azules, e incluso de rosas, sin mirar más que la prosperidad del negocio familiar que le dejó su inteligente padre, intente hacer los mismo con las televisiones y la radio que posee y gestiona un lince llamado Silvio González, antiguo directivo de la SER y de la COPE, empresas en las que ya logró su particular Cum Laude en varios y difíciles ejercicios.


No comprenden esos medios que le critican duramente, que permita que la SEXTA, su Sexta, siga una línea editorial tremendamente dura contra el Gobierno de Rajoy, al que toma como chirigota de carnaval gaditano, especialmente en un programa llamado El Intermedio que ha cogido la sorprendente manía de fustigar y satirizar sin piedad a Ministros y altos cargos populares, utilizando para ello esa arma mortal de impredecibles consecuencias llamada humor. Y mientras eso pasa eso en el canal rojo, Antena 3, la otra gran cadena azul de Don José Manuel, aromatiza sus telediarios con el incienso conservador que desprende el glamour de su Jefa de Informativos Gloria Lomana, que además de entrevistadora de cámara de Don Mariano, también ejerce como esposa del ex Ministro Josep Piqué, ahora recolocado en la nada izquierdosa empresa del mas eterno de los empresarios españoles el gran Juan Miguel Villar Mir. Y claro, tanta diferencia y en la misma empresa, mis amigos de la prensa madrileña no lo entienden, ya que su educación "trentina" les impide ver más allá de la incompatibilidad de servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo.


Por si fuera poco, le cuestionan a nuestro singular editor que en "su" Onda Cero no cuadran en la misma parrilla Carlos Herrera y Julia Otero, con posiciones editoriales bien distintas, a Dios gracias, a los que acusan, estos días, de tener una muy escasa sintonía entre ellos. Y claro, ahí me planto, porque sé de lo que hablo, y porque no me equivoco al desentiendo de tal calumnia, afirmando que su relación personal es buena, e incluso excelente, en alguna etapa de su vida. Porque ambos, de buenos profesionales, son inteligentes y han compartido muchas horas de "pecera" remangándose como el último de la clase, porque nadie les ha regalado nada.


Y como no me conformo con decir eso, añado algo más de mi memoria profesional. En una cena que compartí en Solchaga hace muchos años, cuando Lara no había podido comprar todavía Onda Cero y trataba de sumar socios a su proyecto de la COPE, que un obispo que ahora ya no está, abortó porque se le escapaba el juguete de las manos, se habló de estrategias de futuro, y ya entonces, el editor catalán y sevillano a la vez, tenía claro que quería trasladar a esos medios la pluralidad que ya existía en la Editorial Planeta, la base del negocio de su familia. El que lo viera tan diáfano entonces y luego fuera capaz de plasmarlo en una cuenta de resultados quiere decir, a mi modesto entender, que este Señor sabía ya hace bastante tiempo lo que quería conseguir y cómo llevarlo a cabo: Los medios de comunicación, además de tener una función social, son un negocio y pocos son los que saben y pueden conseguirlo.


Tan rentable es remar contra el poder como a favor del viento con una vela gubernamental. Y si los dos barcos que posees los puedes hacer navegar de las dos maneras, bien tonto serás si no la haces, aunque a los guardianes de las buenas formas les suene a sinfonía incompleta. Que quede claro al firmar esta nueva entrega que ustedes pueden leer hoy, que ni estoy a sueldo del Señor Lara, ni gozo en estos momentos de su mejor consideración, por razones que personalmente desconozco y que me dejan completamente indiferente. Pero como soy ya mayorcito y me muevo por sentimientos y experiencia, ambos me dicen que, aunque sirva tan solo de denuncia, debo reprobar la "sospechosa" ferocidad que mis compañeros de Madrid ejercen en los últimos tiempos contra Lara y la gente que trabaja a su servicio en dos empresas que son tan rentables como diferentes y que, por lo tanto, causan una indisimulable envidia, combustible de gran octanaje que alimenta, sin lugar a dudas, la visceralidad de quienes tanto le critican y desearían verle arruinado y lejos de sus medios de comunicación.


Por todo eso, y porque me da la gana, que para eso soy el editor de este joven diario, les sugiero: Salvemos al editor Lara.

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