Lali Trias nos ha dejado

Carmen P. Flores

Carmen P. Flores

Se acaba de marchar Lali Trias. Es un viaje sin retorno y deseo que, allí donde esté encuentre la tranquilidad y la paz que se merece, por su lucha constante en todos los terrenos.

Se acaba de marchar Lali Trias. Es un viaje sin retorno y deseo que, allí donde esté encuentre la tranquilidad y la paz que se merece, por su lucha constante en todos los terrenos. A todas las personas que la conocíamos, la noticia nos ha producido una gran tristeza, no solo porque era muy joven para abandonar este mundo, sino también porque el mundo de la discapacidad ha perdido una gran luchadora. Nunca se rendía, lo imposible lo hacía posible. Aprovechaba cualquier resquicio y todas sus amistades, que eran muchas, para conseguir que cualquier persona con una discapacidad, no fuera discriminada. Ella misma era un ejemplo, cuando la veías venir caminando con el soporte de sus muletas, y su persistencia en llevarlas, cuando lo más cómodo era sentarse en una silla de ruedas y desplazarse, sin tanto esfuerzo y sacrificio. Ella, la voluntad personificada, decía que mientras pudiera, sus muletas caminarían con ella.

Lali, mujer de carácter, con una sonrisa que desarmaba a cualquiera, y con una tenacidad incomparable, había luchado para conseguir mejorar el Instituto Guttmann. Hospital de referencia para el tratamiento médico quirúrgico y la rehabilitación integral de las personas con lesión medular, daño cerebral adquirido u otra gran discapacidad. Era su pasión y le había dedicado muchas horas de su vida. Eso la hacía feliz y la llenaba. La recuerdo con esa gran voz que impresionaba y convencía a cualquiera. Me solía decir que, en la vida nunca hay que rendirse. Ella practicó con el ejemplo. Cuando se acercaba diciembre, ya esperaba su llamada para decirme: Carmen prepárate para la "Festa de la Llum". Era todo un acontecimiento. La Festa de la Llum, precedía al encendido de las luces de Navidad y el Maremágnum servía de escenario para que más de un centenar de niños con alguna discapacidad fueran los protagonistas directos del encendido de las cientos de luces del gran árbol de navidad que cada año colocaban en el centro comercial. Todo ello acompañado de música, juegos y contacto directo de los niños con discapacidades diferentes. Valía la pena compartir esas dos horas largas con todo el colectivo y con Lali. La felicidad se reflejaba en sus ojos traviesos y su sonrisa era tan amplia y contagiosa que te trasmitía un "misión cumplida". En los pocos años que has estado entre nosotros, nunca olvidaremos tu lucha constante, tu esfuerzo, tu sacrifico, tu vocación de servicio y entrega con los más necesitados. Te marchas, pero tu recuerdo nos acompañará siempre como referente y tu frase "nunca hay que rendirse" estará presente en esos momentos en el que las fuerzas no te siguen. ¡Buen viaje Lali!

Carmen P. Flores

Periodista

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