Gracias Majestad

Manuel Fernando González

Los de mi generación solo hemos conocido a dos Jefes de Estado, uno el General Franco, autoproclamado Generalísimo, y el otro el Rey Juan Carlos I que ha mantenido su reinado durante 39 años.

Los de mi generación solo hemos conocido a dos Jefes de Estado, uno el General Franco, autoproclamado Generalísimo, y el otro el Rey Juan Carlos I que ha mantenido su reinado durante 39 años.

Son dos etapas completamente distintas e incluso antagónicas. En la primera dentro de una dictadura militar que acabó degenerando en un Régimen corrupto y represor, y la segunda que buscó en la Democracia constitucional la reconciliación no querida durante la Dictadura, y la vuelta a la partitocracia, que ahora que el Rey se va, vive por una crisis tan evidente como preocupante.

La marcha de Don Juan Carlos se produce inesperadamente, digan lo que digan los monárquicos de turno, ya que de no ser así, no tiene sentido que se envié el Príncipe al Salvador y se le haga volver precipitadamente porque los acontecimientos así lo exigen urgentemente. No quiero pensar que en Zarzuela improvisan, pero, lo cierto es que hay que hacer un esfuerzo para entender en sana lógica el desarrollo de los acontecimientos.

Dicho lo cual, que el Rey diga que abdica, es democráticamente normal y hasta deseable en un Estado de Derecho, como lo ha sido la marcha del papa Benedicto XVI cuando así lo decidió. Nadie es eterno, y los pueblos han de evolucionar. El nuestro de historia tan convulsa, no puede volver a las andadas, porque éstas generan sufrimiento e involución, algo especialmente innecesario en los tiempos en los que nos ha tocado vivir.

Al que será el nuevo Monarca le va a tocar lidiar con una situación bastante complicada, posiblemente no tan difícil como la que superó su padre, pero lo suficiente intrincada como para que ponga a prueba sus conocimientos y su capacidad de consenso e imparcialidad. Si es capaz de unirnos a todos reformando la Carta magna y devolver a su propia familia el prestigio perdido por los últimos "sucedidos judiciales" y las "metidas de pata" de los últimos años impropios de una monarquía moderna, es lo que habremos ganado todos los españoles que, a priori recibiremos al nuevo Rey Felipe VI con esperanza y respeto.

Al Rey que abdica y se va, hay que agradecerle en primer lugar su "entereza y honestidad" al hacerlo, pero sobre todo su extraordinario trabajo para devolvernos a todos el sabor de la libertad a través de una Democracia, que con todos sus defectos y sustos como el del 23 F,, nos ha resituado entre las naciones del mundo occidental que abandonamos traumáticamente en 1939 cuando unos militares golpistas y sanguinarios se levantaron en armas contra la República, modelo de gobierno que habían elegido la mayoría de los españoles y que los como que el que firma este articulo nunca hemos podido disfrutar.

Gracias Majestad.

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