La Síndica de Greuges se centra en la accesibilidad

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La Síndica de Greuges, Maria Assumpció Vilà, evaluar la implementación en Barcelona de la nueva Ley de accesibilidad, aprobada en octubre de 2014. La investigación se hará en una actuación de oficio de largo recorrido, abierta el 16 de diciembre, que, en un principio, se centrará en el transporte público y más adelante se ampliará a otros ámbitos. A lo largo de 2015, las quejas sobre accesibilidad han doblado --de 26 se ha pasado a 55, entre asesoramientos técnico-jurídicos y resolucions--.


La Ley 13/2014 de accesibilidad, del 30 de octubre, tiene dos grandes objetivos. Por un lado, conseguir una sociedad inclusiva y accesible, que permita avanzar hacia la plena autonomía de las personas, evite la discriminación y propicie la igualdad de oportunidades para todos, especialmente para las personas que tienen alguna discapacidad. Por otra parte, la nueva Ley busca actualizar y facilitar un marco normativo propio y más ágil en materia de accesibilidad, adecuado a las directrices internacionales, europeas y estatales.


En opinión de Vilà, la posibilidad de poder utilizar plenamente el transporte público condiciona, en buena parte, la autonomía y la autogestión de la vida de las personas con diversidad funcional, evitando la dependencia de terceras personas y convirtiéndose en uno de los pilares de la igualdad, especialmente en un entorno urbano. Y, en este sentido, la síndica considera fundamental analizar y hacer seguimiento de la adaptación de los mecanismos, documentos y planes a la nueva normativa. Así, la defensora ha solicitado, entre otra documentación, información sobre la vigencia del Plan Director de Accesibilidad Universal a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), si se ha hecho una evaluación del citado plan o si existe o se trabaja en un nuevo plan de accesibilidad.


Ya en el informe anual de 2014, Vilà incluyó una amplia reflexión sobre la accesibilidad y la vida independiente. La síndica decía, y así lo ve un año después, que Barcelona es una de las ciudades mejor adaptadas de Europa, pero que todavía hay muchas cosas que mejorar para alcanzar la plena autonomía, la igualdad de oportunidades y la no discriminación de las personas con discapacidades.


Sobre el transporte público de Barcelona, en el informe del año pasado, se apunta que la ciudad presenta un alto porcentaje de adaptación, pero que todavía hay mejoras a realizar. La síndica reconoce en el informe el esfuerzo realizado, lo que convierte la ciudad de Barcelona en una de las más accesibles de Europa en movilidad. La red de buses está adaptada en su totalidad (aunque ahora aparecen nuevos retos, como el acceso de los scooters a la red pública de transporte), mientras que el metro se trabaja progresivamente para la adaptación de las instalaciones y los accesos, pero quedan aún algunas estaciones estratégicas sin adaptar, se dice en el documento.


El espacio público debe ser accesible para que pueda ser utilizado por todas las personas en las mismas condiciones de seguridad e igualdad. Una cuestión que preocupa particularmente a la defensora es la ocupación excesiva de las aceras, lo que dificulta la circulación de las personas con movilidad reducida. Según la síndica, el Ayuntamiento debería repensar su intervención en el espacio público y ya, en el informe de 2014, pidió aumentar el umbral de exigencia y que se establecieran actuaciones coordinadas y protocolos de inspección que facilitaran la apertura de expedientes sancionadores.


La educación es uno de los pilares fundamentales de la sociedad, y en este sentido, la accesibilidad a los centros educativos es decisiva para garantizar el derecho a la educación, destaca Vilà en el documento que presentó ante el Consejo Plenario el pasado febrero.


En un informe de abril de 2014, realizado por el Consorcio de Educación de Barcelona, sobre la accesibilidad a los centros educativos públicos de Barcelona (desde guarderías hasta institutos e institutos escuela), del total de 339 centros públicos de la ciudad, el informe concluye que 254 son accesibles o accesibles desde el exterior, 49 son parcialmente accesibles y 36 no son accesibles. Un aspecto que llama particularmente la atención, y que la síndica recoge en su último informe anual, es que la distribución de centros no accesibles es bastante desigual en función de los distritos. Así, mientras en el Eixample todos los centros son accesibles, en Horta-Guinardó hay 11 centros no accesibles. La síndica tiene previsto pedir si estas cifras han sufrido alguna modificación en los últimos meses.

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