La sexualidad en la menopausia

María Martínez Murillo

Menopausia


Con la llegada de la menopausia son muchas las mujeres que consultan por cambios en su sexualidad. Y es que la menopausia es una etapa normal de la vida de la mujer que viene acompañada de una serie de cambios tanto a nivel físico como psicológico que pueden afectar a su sexualidad.


Los cambios físicos que se producen en esta etapa repercuten, en cierta medida, en las relaciones sexuales, pero son los aspectos psicológicos los que tienen más incidencia en la calidad de la vida sexual de la mujer, tanto en lo positivo como en lo negativo. De hecho, la forma en la que la mujer perciba y viva la menopausia va a condicionar la manera en que la va a afrontar.


¿Cuáles son los factores psicológico que influyen en la vivencia de la sexualidad en la menopausia?


La manera en la que vemos y percibimos la menopausia va a condicionar la manera en que la vamos a vivir. Algunas mujeres creen que con la menopausia llega el fin de su feminidad y el inicio de un sinfín de síntomas, todos ellos negativos que van a tener que experimentar, viviéndola como una enfermedad.


Además, perciben el fin de la etapa fértil como el fin de su sexualidad y se plantean renunciar a ella. A mis pacientes siempre les planteo la misma cuestión: De todas las relaciones sexuales que has tenido a lo largo de tu vida ¿Cuántas han sido con el objetivo de tener hijos? Normalmente, durante una etapa de su vida, sus relaciones sexuales sí que han tenido este fin, pero ¿y el resto?


La realidad es que la mayoría de mujeres tenemos relaciones eróticas para divertirnos, para conocernos, para buscar placer a través de nuestro propio cuerpo, para expresar nuestro amor y comunicarnos con nuestras parejas a través de las caricias, los juegos y las miradas...


Por tanto, para poder disfrutar de nuestra sexualidad, es importante que no confundamos el fin de la función reproductiva con el fin de nuestra sexualidad. No existe una edad ni un momento concreto en el que tengamos que renunciar a ella. De hecho, una sexualidad activa es importante a cualquier edad para mantener nuestra salud y bienestar personal.


Asimismo, existen muchos elementos positivos propios de esta fase de la vida, que nos van a ayudar a reestructurar nuestra sexualidad para adaptarla a las nuevas circunstancias. Por regla general, en esta etapa los hijos ya son autónomos y no necesitan tanto de nuestro cuidado y atenciones, por lo que podemos dedicar más tiempo a disfrutar de nosotras mismas, del tiempo en pareja y de nuestra sexualidad, sin miedo al embarazo.


En definitiva, una mujer que tiene una visión positiva de la menopausia y la acepta y la vive como un acontecimiento más de su vida, podrá disfrutar de su sexualidad de una manera más plena.


Cambios en la respuesta sexual durante la menopausia


La menor lubricación propia de la menopausia va a hacer necesario que dediquemos un mayor tiempo de estimulación para poder alcanzar los niveles de excitación a los que estábamos acostumbradas.


La sequedad vaginal, uno de los principales síntomas, puede resolverse si utilizamos geles lubricantes que, además de hacernos experimentar nuevas sensaciones, evitarán que se produzca dolor durante la penetración.


Igualmente, tendremos una mayor dificultad para alcanzar el orgasmo y las contracciones las viviremos como menos intensas. Por eso es tan importante que estemos en contacto con nuestro mayor órgano erótico: el cerebro. Aquél que contiene nuestros deseos, fantasías, gustos, pensamientos... aquél que potenciará nuestras sensaciones físicas y nos permitirá estar presentes y disfrutar de nuestras relaciones sexuales.


El deseo sexual en la menopausia


Ante tantos cambios es necesario que nos permitamos un periodo de asimilación, dónde en ocasiones, la sexualidad pasa inicialmente a un segundo plano, por lo que es frecuente que se produzca una bajada del deseo sexual, pero que no tiene por qué ser permanente ni le ocurre a todas las mujeres.


Como he dicho en el punto anterior, estar en contacto con nosotras mismas, escucharnos y mantener activa nuestra imaginación y fantasías sexuales hará que no nos desconectemos de nuestros deseos y caigamos en una situación de desinterés y apatía sexual.


Además, si no tenemos en cuenta los cambios en la respuesta sexual, pueden aparecer problemas como el dolor durante la penetración o la incapacidad para conseguir el orgasmo, lo que reducirá el placer y la satisfacción sexual, y disminuirá así el deseo sexual, que es la consulta más frecuente que realizan las mujeres durante la menopausia.


La sexualidad compartida


Debido a todo lo comentado durante el artículo, las mujeres tendrán que reinventar su sexualidad compartida. Y la mejor forma para hacerlo en pareja es la comunicación. Escuchar las nuevas necesidades y favorecer un nivel de intimidad ayudará a que como pareja nos sintamos más cerca y podamos redescubrir nuevas formas de relacionarnos a nivel sexual, viviendo juntos todo el proceso. 

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