jueves, 23 de febrero de 2017

Etimología de Tarragona

Enric Cabrejas Iñesta
Investigador de la Història del Llenguatge

Tarragona 2

Panorámica del anfiteatro romano de Tarragona


Me complace poner en su conocimiento --y a través de los estudios ibéricos que realizo-- que el nombre de TARRAGONA es un acrónimo que significa TIERRA TRIUNFAL, o al fin y al cabo, una GRAN COSTA BRAVA.


Sorprende quizás escucharlo así, tal cual; porque es absolutamente inesperado y porque ya tenemos otra "Costa Brava" en Girona. Y a pesar de que ninguna de las dos son un litoral agreste, parece ser un término popular entre la gente de mar; no obstante el nombre no viene por el mar sino por la costa y que mereció tiempo atrás el teónimo de toro al ser llamada como una TIERRA TRIUNFAL en honor al dios Apolo TARRAIO.


Me hago cargo de que esta afirmación les deje atónitos, no puede ser de otra manera; pues voy a transmitirles una epistemología que ha sido inédita durante miles de años.


Verán, como saben Tarragona es una ciudad y municipio en Catalunya, capital de la provincia de Tarragona y también de la comarca del Tarragonès. La causa de su inicial etimología radica insospechadamente en un dios griego: Apollo, al que nuestros antepasados cosetanos se referían a él como Apulu Tarraiu.


Y es que los cosetanos, y que en otras palabras quiere decir «de la costa», eran originarios de Κως "Kos", por tanto descendientes del Dodecaneso y, para entenderlo mejor, digamos un pueblo Dori. Su expansión por la península como colonizadores de la época griega oscura o griega frigia se estableció en el Camp de Tarragona de la que como pobladores se les supone.


Miren, para entenderlo mejor, apuntamos que los antiguos recién llegados dorios por lo pronto establecieron una colonia al sur de la isla de Creta y las excavaciones en el asentamiento de Agia Roumeli y que es su actual nombre, han sacado a la luz un importante templo religioso dedicado al dios Απόλλων Ταρραίος "Apollo Tarraio" en la costa sur occidental ya la que llamaban Τάρα "Tarra".


Este culto era llevado a cabo por sacerdotes que daban plena significación a los rituales de iniciación y celebración de un omnipotente dios que había vencido a la Pitón en Delfos. Los dorios siguieron estableciendo nuevas colonias con el nombre de Tarra; lo hicieron en el sur de Italia y al mismo tiempo en las islas del mar Tirreno.


En la Península Ibérica establecieron muchas y diferentes ciudades y en un enclave clave y escogido ubicaron una ciudad muy estratégica y venerada por ellos que la llamaron como solían hacer habitualmente: «Tarra-», pero en esta ocasión añadieron un matiz más «-ko», y para significar el descubrimiento de unas nuevas tierras en occidente, más adelante veremos por qué.


Simplemente aquí se les dijo íberos y con el nombre de otro con el que se guarda una estrecha relación. Pues Iberia era un pequeño territorio en la península de Asia Menor y los también colonos íberos se desplegaron pero al sistema ibérico no en nuestras zonas catalanas meridionales. Los designamos con un nombre diferente del suyo propio y les decimos íberos en "todos" apelando a una relación de contigüidad cuando esto no era así ni mucho menos.


Pero miren, en cualquier caso, hay que tener en cuenta que una ciudad que es denominada Brava es sinónimo de valiente. Aunque durante todos estos años no supimos interpretarlo, la pista definitiva nos llegó de la mano de los propios romanos al hacerla suya y re-denominarla como Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco.


Sí, la ciudad de Tarraco es una Tierra Triunfal pero, aunque pueda sorprender, no fue por una indómita hazaña Cossetània o por una augusta hazaña de unos invictos romanorum, sino que había una poderosa razón en sus creencias religiosas; ellos daban culto al «dios del Sol", que va a ser ensalzado fervorosamente como Apollo Tarraio y es por eso que su nueva "línea de costa" en su honor recibe el nombre Tarra-co.


Durante el Imperio Romano, la flamante Tarraco sustituyó a una griega Tarak que fue una de las principales ciudades de Hispania y después la capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.


Más tarde llegaron los visigodos y en el año 476, tras la caída del Imperio Romano, Tarraco fue ocupada por sus nuevos colonizadores. Y supuestamente será durante esta época que permutó la denominación de una Tarraco romana a una Tarragona visigoda, pero doy otro dato.


Miren, si descomponemos el nombre Tarragona, nos encontraremos que se nutre de una inadvertida expresión dada por nuestros antepasados ibéricos y que ha sido desde hace miles de años preexistente en nuestro léxico. Se trata de la enclítica (-ona), una partícula común para los ibéricos de uso aumentativo y que las lenguas actuales como la castellana o la catalana la han subsumido en una «derivación apreciativa» para definir un grado mayor de sus vocablos .


Bueno, estamos ante la clave semántica que explica algo que es más «grande» o «gorda». Es la constatación de que pasará a ser una nueva y gran ciudad y por ello la declinamos (Tarrag-ona) en singular femenino desde que se hizo la primera ampliación de la ciudad; sin embargo, fuera ésta cuando fuera, y no es fácil de precisar: en época ibérica, romana, visigoda, etc., y es que nunca se dejó decir: Tarra (k/g) -ona.


Y en la actualidad con su ubicación a orillas del Mediterráneo en la Costa Daurada y por primera vez llamada como es por los colonizadores Doris, con sus playas de aguas cálidas, un clima agradable y hoy con una oferta turística de primer orden hacen de ella una gran ciudad de interés universal. Se trata de TARRAGONA una gran TIERRA TRIUNFAL.

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