No Haré Caso de Franco

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"Haga como yo, no se meta en política". Dicen que Franco dijo esta frase. Y hoy muchos neofascistas siguen defendiendo la misma idea. Aprovechando el clima antipolítico que existe, en gran parte comprensible, se plantea la reducción de concejales en los ayuntamientos, la eliminación de ayuntamientos o la sumisión de las decisiones a los dictados técnicos. Aprovechando la desconfianza de la gente progresista se consolidan planteamientos conservadores. Reducir el número de concejales supone de forma principal una reducción de la pluralidad política. ICV-EUiA y ERC saldrían perjudicados, pero también las CUP o las numerosas candidaturas independientes que trabajan en nuestro país. La necesidad de recortar el gasto política no puede pasar en ningún caso para recortar la democracia.

Reducir el número de ayuntamientos no supone ningún ahorro significativo, pero sobre todo significa una pérdida de calidad democrática. No sólo podemos poner como ejemplo la cercanía que hemos vivido últimamente con los incendios del Alt Empordà. El municipalismo es un nivel necesario para garantizar la complicidad ciudadana.

Y finalmente está la sumisión a criterios técnicos. Aquí me encuentro mucha gente más reacia. Por lo menos las últimas encuestas apuestan por soluciones de tecnócratas. A menudo escucho gente que dice que dejemos de lado los debates políticos y dejamos hacer a la gente que sabe. Que sabe para qué? En este sentido se está imponiendo cada vez más el planteamiento que los tertulianos son los que nos han de salvar de la crisis. Los técnicos se erigen en garantes de la coherencia por encima de los políticos. Pero esto acaba de ser más perverso. Al final gente con ideología muy marcada acaba suplantando a la gente elegida. Es terrible ver, por ejemplo, como TV3 o Catalunya Ràdio le preguntan a Xavier Sala Martín no su opinión sino cuál es "la verdad". Cuando los técnicos deciden mantenemos lo peor de la política pero encima sin escogerlo.

Por lo tanto yo pido más política. ¿Qué pasaría si todo el mundo votara y lo hiciera con conciencia y exigiendo el cumplimiento de los programas? ¿Qué pasaría si los partidos con casos flagrantes y constantes de corrupción fueran duramente castigados en las urnas? ¿Qué pasaría si los partidos políticos tuvieran una gran militancia activa detrás cuestionando día a día sus decisiones? ¿Qué pasaría si existieran plataformas ciudadanas influyentes que hicieran seguimiento de la gestión política? Si en vez de grupos muy reducidos y endogámicos que participan en la mayoría de los partidos se crearan militancias críticas, activas y decisivas estoy convencido de que las cosas nos irían mejor. Si en lugar de revolucionarios de café creáramos estructuras realmente políticas y democráticas las cosas se transformarían.

Yo no pienso hacer como proponía Franco, yo quiero meterme más en política, pero sobre todo quiero estar junto a mucha más gente que quiere más política.

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