Internet, gobiernos en el punto de mira

Redacción Catalunyapress

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El filósofo Jürgen Habermas defensor de una sociedad deliberativa criticó hace unos años la utilidad de Internet para la creación de una esfera pública. Para él, hay una excesiva fragmentación de los argumentos, se echa en falta un foco de atención y unos mediadores acreditados intelectualmente que marquen las agendas. Pero los últimos años, lo que ha ido sucediendo todo a regímenes autoritarios elimina estos prejuicios, por qué Internet se está convirtiendo en un ágora sin precedentes.

La pasada semana, en Beijing, después de que las fuertes lluvias provocaran 37 muertos el jefe de la policía local amenazó diciendo que castigarán a todos aquellos que utilicen Internet para criticar al gobierno. Los blogs, y sobre todo los portales de microblogs, que la gente utiliza desde el móvil, se han convertido en una poderoso instrumento de crítica.

En el año 2003 la universidad de California organizó una encuesta de alcance mundial sobre el uso de Internet. En China, la Academia de Ciencias Sociales distribuyó a doce ciudades y resulta que fue el país del mundo donde la gente contestó más naturalmente que Internet era el lugar adecuado donde criticó los gobiernos.
Después del gran crecimiento de los blogs, llegó la explosión de los micro-blogs. Si en China hay unos 500 millones de personas con posibilidad de conectarse a Internet, ya hay unos 800 con teléfono móvil.

Y la población de las ciudades, sobre todo la gente joven, ha pasado a comunicarse con el "twitter" local, a través de mensajes cortos. En portales como sustantivo también pueden subir fotos o imágenes. Y lo que normalmente se usa como entretenimiento, puede tener una carga crítica impresionante. Todo el mundo coincide en que hubo un antes y un después del accidente del Tren de alta velocidad en Wenzhou, en julio de 2011, con 40 muertos y más de 200 heridos. Entonces, algunas autoridades locales querían cerrar rápidamente la investigación. A través de las redes sociales hubo 26 millones de mensajes pidiendo al gobierno de Beijing una investigación seria y que los responsables asumieran responsabilidades.

Internet puede ser una válvula de escape o una olla a presión, pero en cualquier caso, ya nada es como antes. En Beijing hay días que la contaminación llega a límites insólitos. A finales del año pasado comenzó una campaña para que las autoridades municipales lo midieran adecuadamente. Curiosamente-al igual que pasaba al principio de la revolución industrial con las clases burguesas-quien empezó a denunciarlo fue un rico propietario inmobiliario. Pan Shiyi, conocido por qué construyó el barrio del Soho. Pedía al municipio que tuviera el mismo medidor de contaminación que la Embajada estadounidense y que no mintiera al expresar las cifras. La primera respuesta oficial fue decir, que el pueblo no lo entendería. La segunda fue posponerlo para dentro de unos años. Pero finalmente, el balón fue tan grande, que los responsables anunciaron que colocarían los medidores de partículas reconocidos internacionalmente.

La semana pasada El alcalde de Beijing, Guo Jinlong presentó su dimisión. Su sustitución estaba prevista y quizás responde a una subida normal a en el escalafón del Partido Comunista. Pero su relevo coincidió con las críticas por la falta de previsión y de alcantarillado en el distrito de Fangshan y la incertidumbre sobre el número muertos final provocado por las inundaciones y las lluvias. Sea como sea, la disposición de Internet y de un móvil, está permitiendo a las clases medias urbanas, y sobre todo a una gente joven, preparada, tener una herramienta para ir manteniendo los gobiernos "accountable" como se dice en inglés. Es decir, en el punto de mira. La impunidad del poder, aquí y en China, comienza a diluirse.

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