Los fuegos se apagan en invierno

Redacción

EL LECTOR OPINA

Decía un viejo amigo: "El fuego no es la enfermedad, sino el síntoma que la pone en evidencia". Y una vez más hay que repetirlo: "los fuegos se apagan en invierno". Es cuando se marcha decididamente inteligentes aclaradas selectivas y entresacas en todo el país para acelerar la maduración de nuestros bosques, mejorando su composición, estructura y funcionalidad ecosistémica.

Hay que saber pues que, debido a diversas contingencias históricas, los bosques catalanes son mayormente bosques jóvenes, masas forestales inconformes mal gestionadas de antemano o simples montes explotadoss intensivamente. Y todos son de muy lenta sucesión natural hacia las comunidades vegetales inherentes al territorio, mayormente encinares y robledales que, llegados a finales en su estadio óptimo de madurez resultan más estables y resistentes frente a las perturbaciones, como el fuego.

Habrá tarde o temprano hacer caso de lo que el mundo científico asevera de siempre, los biólogos, botánicos y ecólogos forestales: si en treinta años de democracia que hemos pasado la política forestal así hubiera sido, ya no sufriríamos tampoco esta crisis de incendios forestales, como en la Provenza o la Toscana ... Racionalizamos. El coste de aclarar una hectárea de bosque es equiparable al de una hora de vuelo de helicóptero bombardero.

Toni Bara
biólogo
Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas Catalanes (GEPEC)
Ecologistas de Catalunya (EdC)

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