El bakcstage de Pere Navarro

Redacción Catalunyapress

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Andan los cargos del PSC, a diferencia de sus bases, sin entender porqué no suben en intención de voto en las encuestas. Y andan mis ratolines coloraos riendo por lo bajinis, a pesar del cabreo, al ver que tienen tal grado de disociación cognitiva.

Dicen mis ratolines, muy sabiamente, que con solo mirar lo que sucede entre bambalinas en el ayuntamiento de Terrassa del que es alcalde ausente este primer secretario al que el propio aparato se quiere merendar, se entiende perfectamente porqué las encuestas les siguen siendo desfavorables a pesar de lo que anda jodiendo la derecha al personal.

Este primer secretario anodino ha dejado el poder omnímodo del ayuntamiento en las manos de un hombre antipartidos. Se le define como el hombre gris al que se entrega un manual de 100 páginas para resumir y devuelve un Memorándum de 500. Gracias a él los discursos del alcalde se han vuelto soporíferos y plagados de tópicos desgastados en los que ya nadie cree.

Este hombre gris, perenne gerente de Cultura cuando la era Royes, ha descabezado de forma progresiva a todas las personas que habían ayudado con su visión estratégica y socialista a Pere Navarro desde sus inicios, amparando, en su lugar, a ineptos hombrecillos grises que nunca han destacado por tener una idea pero que consumen grandes sueldos en nombre de supuestos prestigios internacionales o empresariales. Mientras, el personal técnico sufre ERES encubiertos, recortes de sueldos, bajadas de categorías produciendo una escalada del cabreo en estas personas profesionales que creyeron que el PSC defendía y creía en lo público.

Un cabreo que viene de lejos cuando un antiguo concejal socialista, reciclado a alto cargo del ayuntamiento, se dedicó a masacrar un convenio que, aunque se distinguía por tener al personal técnico con los sueldos más bajos del Vallés, también había supuesto avances en temas sociales directamente relacionados con el bienestar de las personas y la consideración personal de no tratar a quienes trabajan como posibles defraudadores de minutos.

Antes del Congreso en el que el aparato impuso a Pere Navarro porque sabía que era controlable, el personal del ayuntamiento vio cómo se recolocaba y bien a gente de Sala o que le podía dar unos cuantos votos obiolistas. Ahora acaban de ver aterrizar recolocado a un tal Fernández que poseyendo una plaza en el ayuntamiento de Barcelona, ya en su día el aparato colocó en la Consellería de Treball para vigilar de cerca a tantas mujeres que creían en la igualdad. Se le conoce ya como el 90.000 al año y mis ratolines aseguran que dicen que esto es otro movimiento del aparato para tener rodeado a Navarro al que acabaran defenestrando como a Hereu.

Navarro otorga, calla y duda, características que le vienen de lejos. Mientras la pérdida de votos se produce de forma exponencial, tal como sucedió en Barcelona. La ciudad fue el escenario de la batalla entre el Baix, el aparato y la Federación de Barcelona.

Pero de esas batallas y de esas características del primer secretario controlable, de sus orígenes, de la falta de igualdad en ese ayuntamiento, de las asambleas controladas hablaré otro día porque a mi señorito el gallego le noto yo uno de esos cabreos que no los para ni Dios y no voy a tentar yo a la suerte vaya a trasladar la despensa y a desvelar algo de mi pasado.

Continuará...

Miauuuuu!

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