Son 300 y los echan fuera

Redacción Catalunyapress

Hoy se ha parado el desalojo previsto de las naves industriales ocupadas por unas 300 personas en el barrio del Besòs.
La juez ha paralizado de momento la orden, por ejemplo, `ro ni mucho menos se ha resuelto la situación. Estas naves acogen a unas 300 personas viviendo, y malviviendo, pero también a mucha más gente que participa de forma puntual para su actividad económica vinculada a la chatarra.

Durante el fin de semana he participado de diferentes actividades de solidaridad con esta gente y hoy lunes he vuelto a ser. Por lo tanto he conocido a gente de la que vive, he visitado las ano y he visto las condiciones, he conocido también buena parte de los problemas que tienen. Me he acercado a su realidad, me he preocupado por su futuro, he querido sentirme solidario con vecinos y vecinas. Algo que no ha hecho por ejemplo el Concejal del Distrito de Sant Martí que ha considerado que este no era su problema. Si 300 vecinos y vecinas del Distrito en situación de gran vulnerabilidad a punto de quedarse en la calle no es un tema del Concejal del Distrito ya vemos cuál es su talante. Esto es grave, pero no sorprende. La actitud municipal ante este desalojo es plenamente coherente con el resto de actuaciones que están llevando a cabo los gobiernos de derechas en el estado, en Cataluña y la ciudad de Barcelona.

La gente que vive en la nave no exige mantener ningún privilegio, no pide nada sin sentido. Piden siquiera un plazo de tiempo que les permita hacer un desalojo en condiciones y que se busquen soluciones para su situación. Hoy, visitando la nave, pensaba que era realmente duro tener que reivindicar que no echaran de cualquier manera a 300 personas de una nave, donde están viviendo en condiciones nada favorables. Hay que luchar para que no vayan a peor gente que está viviendo sin agua y en condiciones de salubridad realmente duras. Pero de eso se trataba. Para mucha gente el desalojo representa quedarse en la calle, empeorando su situación, ya grave, y aumentando la conflictividad social para todos. Olvidar que somos personas, ignorar la vulnerabilidad o esconder la pobreza son herramientas profundamente ideológicas que debemos combatir. En un momento tan grave como la actual para todas y todos, no podemos olvidar la defensa de aquella gente que todavía está peor, que aún tiene menos que perder.
Haber detenido este lunes el desalojo ha sido un paso importante gracias al trabajo de la gente que vive y de todo el movimiento social que nos hemos solidarizado, pero no es ninguna victoria. Mucha gente seguirá viviendo de momento en esa nave, en situación muy precaria, sin suficiente apoyo para salir adelante. Hay que afrontar con valentía esta situación. Sus condiciones de vida son fruto de una sociedad que hay que transformar. La actitud de desprecio municipal forma parte de una manera de hacer de las derechas en nuestro país. Según fuentes municipales en Sant Martí pueden vivir alrededor de 650 personas en asentamientos. Y esto no es una prioridad del Concejal de CiU?

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