Más pobreza, más conflicto social, más desigualdad

Redacción

La absurda deriva recortadora de Rajoy y Mas no tiene freno. Cuando aún estamos confrontándonos con los recortes ya hechas, se aprueban otros. Todas y cada una con la misma justificación: "son necesarias" y "no hay alternativa". Y siempre igual, anuncian "reformas" cuando en realidad son "recortes". Y siempre plana en la decisión el comportamiento de la "prima de riesgo" como si de una subasta se tratara, donde los derechos sociales y laborales se dejan al mejor postor.

Es evidente que es una opción política y no la lógica inevitable de un estado de cosas que no tiene otro arreglo posible. Es cierto que las políticas tienen un marco de decisión supranacional, pero también se podrían decidir otras medidas que persiguieran otros fines. O se opta por una política que mantenga el proceso de acumulación de riqueza y poder en manos de determinados estratos sociales-la minoría que hoy gana, entidades financieras y grandes corporaciones transnacionales-o bien apostamos por impulsar un proceso de redistribución de la riqueza existente.

En el primer caso la política de austeridad es el camino. Desmontar servicios públicos, privatizar la provisión de bienes y servicios sociales y especular sobre el endeudamiento de los estados, son un medio potente para alcanzar rápidamente la meta perseguida. En el otro, se trata de introducir nuevas reglas y controles a los procesos de especulación financiera y aprovechar el sistema fiscal y la lucha contra el fraude. Se puede promover la redistribución de la riqueza con un potente sector público que universalice el acceso a los derechos sociales de calidad.

Bajan las retribuciones del personal funcionario, estigmatizando el colectivo para devaluar también el servicio público, reforzando así, también, la lógica para imponer en el sector privado la devaluación salarial. Nos alertan de que la Seguridad Social tendrá déficit en 2012 para justificar posibles ajustes de las pensiones, lo que sería injusta e injustificada, ya que el sistema tiene una gran salud (el déficit del 0,7% es soportable con el actual fondo de reserva que puede aguantar el alto desempleo aún unos años). Recortan las prestaciones de desempleo, obviando que obedecen a unas cotizaciones previsoras hechas por los trabajadores y las reciben por la falta de oportunidades de encontrar trabajo dada la caída de la oferta de trabajo por la situación de recesión en que nos ha llevado el exceso de austeridad. El Gobierno insiste en recortar y recortar y obvia otras alternativas.

Medidas que llevan más conflicto social, más desigualdad, más pobreza. Que no pueden llevar resignación porque no son inevitables. Que han de empujar a seguir construyendo propuestas alternativas y ponerlas en la calle y hacerlas avanzar con la mayoría social.

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