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INCIDENTE PALAU JULIO 2012

Reproducimos íntegramente el artículo del periodista Daniel Tercero publicado este viernes en la Voz de Barcelona, quién presenció el incidente que tuvo lugar el pasado martes entre los muros del Palau de la Generalitat.



Martí Blanch, 'redactor jefe de Cataluña'

'Parece como si el viejo y rancio 'pujolismo' no se hubiera marchado nunca del interior del Palacio de la Generalidad. Como si los mismos fantasmas recorrieran las estancias de la sala de prensa. Del "ara no toca" hemos pasado al no se hacen "mítines", como si los periodistas debieran obediencia y pleitesía al político de turno. Como si los periodistas tuviéramos que hacer las preguntas que el portavoz dijera'.

Hechos. El martes pasado, tras la rueda de prensa del portavoz de la Generalidad, Francesc Homs (CiU), en la sala de prensa del Palacio de la Generalidad de Cataluña, Josep Martí Blanch, secretario de Comunicación del Gobierno autonómico, se acercó a Purificació González, periodista de Catalunya Press, y le reprochó las dos preguntas que había hecho minutos antes a Homs.

Es habitual que al acabar la rueda de prensa, una vez las cámaras ya no enfocan al atril desde el que Homs se dirige a los periodistas (también lo hace para los espectadores del canal autonómico de información 3/24, aunque nunca hayan oído las respuestas en español, pues el canal corta la emisión), se forme un corrillo alrededor del portavoz autonómico.

Estos corrillos son off the record, opiniones y valoraciones que Homs no hace en público. En ocasiones, pocas, son un intercambio de opiniones entre los periodistas y el portavoz autonómico. A veces, incluso, interesantes. No es nada nuevo. Sobra decir que no todos los periodistas acuden a la cita. Pasa en todas las ruedas de prensa, en Barcelona y en Madrid.

Mientras los más aplicados de la clase rodeaban a Homs, Martí Blanch, con aspavientos y voz alta, recriminaba a la periodista de Catalunya Press por haber hecho un "mitin" en lugar de una pregunta. Soy testigo de ello pero también lo cuenta González en una crónica personalizada en la que es protagonista involuntaria.

La pregunta fue correcta en las formas. El fondo, para este caso es lo de menos. Hicimos fotos del momento, pues ya entonces se vio que el secretario de Comunicación de la Generalidad se estaba extralimitando en sus funciones (¿qué tendrá el cargo autonómico de secretario de Comunicación que le impregna al titular un aire de Gran Hermano?).

Literalmente. "Aquí se hacen preguntas, no mítines", fue lo que Martí Blanch le dijo a la periodista. "Yo hago mi trabajo, que es preguntar", respondió González. "Pues no haces bien tu trabajo", se despachó el secretario de Comunicación. Y repitió varias veces lo de los mítines. Los políticos no están acostumbrados a que se les pregunte por asuntos molestos para ellos. Pero es incomprensible. Al fin y al cabo, nadie les obliga a responder las preguntas. De hecho, ¡muy pocas veces responden sobre lo preguntado!

En paralelo, el corrillo seguía su curso. Ahí estaban los compañeros de González, a menos de un palmo de distancia, y sin decir absolutamente nada. No se quedaron sordos, claro. Se lo hicieron. Más lejos estábamos otros periodistas y nos quedamos estupefactos. Sí dijimos lo nuestro, pero fue insuficiente. Solo tras el bochorno, tres periodistas apoyamos personalmente a González. Tres.

Martí Blanch no es un secretario de Comunicación cualquiera. No. Fue el director de comunicación de la Subdelegación del Gobierno en Tarragona entre 1996 y 1998, bajo las siglas del PP. Es el marido de Susana Bouis, última delegada del Gobierno en Cataluña de la etapa de José María Aznar (PP). Y aunque estuvo en la órbita del PP de Cataluña de Josep Piqué, desde hace un tiempo colabora con la fundación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), CatDem.

Parece como si el viejo y rancio pujolismo no se hubiera marchado nunca del interior del Palacio de la Generalidad. Como si los mismos fantasmas recorrieran las estancias de la sala de prensa. Del "ara no toca" hemos pasado al no se hacen "mítines", como si los periodistas debieran obediencia y pleitesía al político de turno. Como si los periodistas tuviéramos que hacer las preguntas que el portavoz dijera. Como si estuviéramos en la época del Jordi Pujol, nuevo redactor jefe de Cataluña [aquí el PDF original].

En un país normal, el próximo martes, tras el sermón de Homs, previo a las preguntas de los periodistas, estos deberían ceder la primera palabra a González (y no a las radios, como es tradición). Y ella debería repetir las dos preguntas que a Martí Blanch molestaron. Claro, pero esto no es un país. Y no es normal. Hechos.

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Daniel Tercero es periodista de LA VOZ DE BARCELONA

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