Por una justicia politizada

Redacción

Se está hablando mucho sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial. La forma de escoger este organismo condiciona cuál será su orientación. Cada vez se escuchan más voces que hablan de despolitizar la justicia y en este caso el CGPJ. Parece obvio que hay que conseguir que estos espacios estén lejos de las negociaciones partidistas entre PP y PSOE. Pero la pregunta clave es: ¿que los partidos políticos no intervengan supone una menor politización? Aunque parezca extraño la respuesta es claramente que no. La elección de este organismo dejado en manos de los profesionales de la Justicia podría parecer más objetivo, pero no lo es, porque en primer lugar los jueces tienen ideología y en segundo lugar y sobre todo, porque el propio acceso a la Justicia favorece de forma clara una clara mayoría conservadora.

En España para ser juez hace falta todo un proceso muy duro y complejo, basado en el esfuerzo y la dedicación exclusiva que supone una exclusión de determinados sectores sociales. Esto no pasa igual en todas partes. Los últimos años se ha ido produciendo una feminización de la justicia con una mayoría muy clara de mujeres, pero en cambio no se produce una democratización en el acceso atendiendo a las clases sociales. Para ser juez hay que tener estudiar Derecho, después prepararse unas oposiciones que sólo aprueban menos del 10% de la gente y que suponen una media mínima de 4 o 5 años de preparación y una vez aprobado dos años más de formación. (Pido disculpas si no es exactamente así). ¿Quién se puede permitir este proceso de formación? Evidentemente de forma mayoritaria gente con posibilidades económicas suficientes en su casa, es decir personas provenientes de familias con recursos más que suficientes. Se calcula por tanto que los jueces progresistas (después deberíamos ver qué entendemos por progresistas) pueden llegar a ser un máximo del 25%. Es cierto que el trabajo que hacen Jueces para la Democracia es digno de destacar, pero su representatividad es demasiado baja en comparación con las asociaciones conservadoras o puramente corporativistas. La elección del CGPJ por parte de los jueces sería por tanto una elección de carácter muy conservador. Por lo menos el Parlamento representa, a pesar de todas las limitaciones, a mucha más gente.

Es cierto que existe cada día más la tendencia a pensar que todo lo que surge del debate entre políticos es más perverso que lo que se produce en espacios no directamente controlados por los partidos. Puede haber una base lógica para creer esto, pero este elemento no nos puede hacer entender que debemos prescindir de la política. En muchos ámbitos fundamentales de nuestra vida los sectores conservadores tienen más capacidad de influencia que en los resultados electorales. Hoy el resultado electoral del PP a nivel de España es brutal, es cierto. Pero esto no nos debe llevar a creer que la Justicia será menos conservadora o que lo que hay realmente es asumir más el poder político y por extensión el resto de poderes fundamentales para la democracia por parte de la mayoría de la gente. Transformar nuestra sociedad pasa sin duda por hacer mayorías parlamentarias que permitan estas transformaciones. No sólo pasa por esto, pero también es necesaria esta mayoría.

Pere Nieto

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