Serra Ramoneda: "En mi tiempo no hubo irregularidades. En el resto creo que no".

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El expresidente de Caixa Catalunya Antoni Serra Ramoneda ha defendido este jueves la legalidad de las retribuciones en Caixa Catalunya anteriores a 2008, año a partir del cual la Fiscalía de Barcelona está investigando las remuneraciones de la alta dirección.

En declaraciones a RAC1, Serra Ramoneda ha reivindicado la legalidad de sus honorarios y de los del también ex presidente Narcís Serra, así como del ex director general Josep Maria Loza, sobre quien ha afirmado que "pondría la mano en el fuego".

"En mi tiempo no hubo irregularidades. En el resto creo que no", ha añadido, argumentado que como presidente no ejecutivo solo cobró las dietas que permitía la ley, no cobró nunca sueldo y después de 20 años como presidente no recibió nada ni de pensiones ni de indemnizaciones ni de ningún otro concepto.
Asimismo, ha insistido en que los casos de CatalunyaCaixa y Bankia son "absolutamente diferentes" y no se pueden comparar.

Pesquisas de la Fiscalía

La Fiscalía de Barcelona inició hace una semana una investigación para analizar posibles irregularidades en elevadas remuneraciones de altos directivos de Caixa Catalunya --ahora CatalunyaCaixa-- a partir de 2008.
CatalunyaCaixa está actualmente liderada por Adolf Todó, que precisamente se incorporó a Caixa Catalunya en 2008 como relevo de Josep Maria Loza, que dimitió como director general tras una década en el cargo y más de 36 años de carrera profesional en la caja.

En 2011, Todó percibió un total de 1,5 millones de euros, incluyendo desde el salario hasta retribuciones en especie o beneficios sociales, y el director general, Jaume Masana, cobró 866.000 euros.

En la última etapa de Caixa Catalunya, el presidente --no ejecutivo-- de la entidad fue el ex ministro socialista Narcís Serra, que ocupó el cargo de 2005 a 2010, cuando se concretó la fusión de Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa, y que fue relevado por el entonces director general del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Fernando Casado, que renunció al puesto pocos meses después, cuando la entidad inició el proceso de bancarización.

A Casado le sustituyó de forma transitoria Manel Rosell, expresidente de Caixa Manresa y de la Cámara de Comercio de Manresa, y Adolf Todó asumió la presidencia ejecutiva de Catalunya Banc --el banco que vehicula la actividad financiera de CatalunyaCaixa-- a finales de 2011, con el apoyo del Frob.
Con la entrada del Gobierno, la retribución máxima para los altos cargos de la entidad quedó fijada en 300.000 euros, aunque hasta entonces había sido bastante superior.

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