El otro ganador en Sevilla

Redacción Catalunyapress

Junto con Alfredo Pérez Rubalcaba y, entre algunos más, otro ganador destacado en el congreso del PSOE de Sevilla, el pasado fin de semana, fue el presidente vasco, Patxi López.

Desde el primer momento se puso al frente de la promoción del ya secretario general, y los delegados del partido en Euskadi (PSE) le apoyaron en bloque. Al momento de formar la ejecutiva, que recibiría muchos más votos que el líder (80 por ciento en lugar de menos del 52%), López fue promovido a un cargo nuevo, que podría considerarse el cuarto en orden de poder dentro de la formación, con la denominación significativa de secretario de política.

Esto ocurre cuando el lehendakari atípico (primero no nacionalista en la historia) entra en el último año de mandato en la comunidad autónoma. Según la normativa, deberá disolver el parlamento y convocar comicios en el territorio, como máximo, 25 días antes de que se cumplan los cuatro años desde que tomó posesión, fecha que coincidirá con el 4 de febrero del próximo año.

Los indicios apuntan a que intentará, y con toda probabilidad conseguirá, agotar este plazo. Es cierto que la oposición nacionalista le ha pedido con insistencia un adelanto electoral, con el argumento de que las legalizaciones de Bildu y Amaiur, y los resultados en las últimas municipales y legislativas de las coaliciones "abertzales", vuelven a dibujar un mapa político que viene a avalar aritméticamente la tesis de que el actual Ejecutivo vasco no se corresponde con el auténtico reparto de la representación política del conjunto de los territorios históricos.

Pero no es menos cierto que Iñigo Urkullu, el líder del PNV, partido más representado y votado, le ha ofrecido apoyo, ante el posible distanciamiento del actual socio, tan poco natural, que es el PP.

Los nacionalistas históricos han renovado, también, la ejecutiva, con la reelección de Urkullu por segundo y último mandato al frente del Euskadi Buru Batzar (nombre del órgano directivo) y que el primer objetivo declarado en la clausura de la asamblea interna fue la recuperación de un gobierno que, con titulares diversos, habían encabezado desde los inicios de la transición.

Pero a estas alturas lo que aún no han decidido es quién será el candidato a la "lehendakaritza", sucesor de Ibarretxe. Les hace falta una persona con gran tirón popular en el conjunto de los territorios más, dado el sistema confederal de representación con los mismos 25 escaños por Álava (unos 250.000 ciudadanos), que por Guipúzcoa (unos 700.000) y Vizcaya (más de 1, 2 millones).

Y también, sin decirlo, se les entiende que necesitan tiempo para que se consolide, y aumente, la tendencia marcada en la última encuesta del CIS, que les da una décima más en porcentaje de votos, contra la pérdida, en la misma proporción, de Amaiur.

Nunca se puede decir nunca, y menos en política, pero parece muy difícil que Patxi López consiga el número suficiente de parlamentarios para volver a gobernar, dada la tendencia a la baja del socialismo español en general, también en Euskadi en las últimas elecciones, aunque pueda repetir la misma extraña alianza actual.

El nuevo cargo en la ejecutiva federal del PSOE apunta que su futuro estará en Madrid, e incluso algunos lo señalan como precandidato que podrían competir en las primarias a presidente del gobierno para los próximos comicios para el legislativo. El rumor ha sido alimentado, como la posibilidad de un nuevo intento de Carme Chacón, por el propio Rubalcaba, cuando se negó a afirmar que volvería a ser cabeza de cartel socialista para la ocasión. Salvo estruendo, aún faltan unos cuantos años para la próxima disolución de las Cortes españolas y convocatoria electoral, toda una eternidad, en términos de política actual.

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