Por un aeropuerto de referencia y competitivo

Redacción Catalunyapress

La desaparición de la compañía Spanair sumada a la cancelación del concurso para la gestión individualizada de El Prat dificultan, obviamente, la mejora de la conectividad aérea de Catalunya. No faltamos a la realidad cuando afirmamos que la apuesta de todos los gobiernos españoles, con independencia de su color político, ha sido la del aeropuerto de Barajas y por eso han optado por relegar El Prat a la segunda división aeronáutica. Todo ello no son buenas noticias, pero puede haber quien se haya alegrado porque suponen un nuevo obstáculo para hacer de El Prat el aeropuerto de referencia que Catalunya necesita como país, pero también como eje vertebrador y como motor de nuestra economía. La fuerte crisis económica que sufrimos y las dificultades que el gobierno central ha puesto ante la posibilidad de que el aeropuerto madrileño tuviera competencia, evidentemente no han facilitado las cosas.

Pero este no ha sido nunca el objetivo del gobierno de la Generalitat, ni del actual ni del anterior. Y para evitarlo, se ha hecho todo lo que ha estado en sus manos para revertir la situación. No se ha conseguido, a veces el éxito no es posible. Pero lo que no tiene sentido es seguir apostando por un proyecto que en las actuales circunstancias es inviable, en gran parte debido a las dificultades para encontrar un socio externo que capitalice la operación. El Gobierno ya dijo desde el principio que el apoyo económico a Spanair tenía unos plazos concretos y que era imprescindible que la empresa encontrara un socio que hiciera posible su expansión y consolidación.

Desde CiU hemos tenido siempre claro que la sociedad civil y el capital privado debían liderar esta operación y que la Administración tenía que poner las condiciones para que el proyecto llegara a buen puerto, pero en ningún caso la Generalitat debía ser el principal socio, y aún menos en la actual coyuntura de crisis y de ajustes económicos que afectan a todos y todas las partidas. Se ha llegado y se ha ayudado hasta donde se podía. Ni más ni menos. Lo que no es responsable es seguir dedicando recursos de forma ilimitada mientras se ven comprometidas otras partidas que podían afectar el bienestar de los ciudadanos. La Generalitat ha tenido que cerrar el grifo por responsabilidad y por coherencia con su política de austeridad.

Pero eso no quiere decir que la Generalitat renuncie a seguir trabajando para conseguir que Catalunya tenga un aeropuerto de primer nivel que conecte con el mundo. No es un capricho, sino un objetivo fruto del convencimiento de que si lo conseguimos, haremos más competitivo, más atractivo y más rico nuestro país. La quiebra en esta ocasión no significa renuncia, sino convencimiento de que hay que seguir persistiendo en nuestros objetivos. Sólo así llevaremos a Catalunya a la posición de liderazgo en el sector aeronáutico. La batalla por llevar a Catalunya al cielo continúa.

Marta Llorens
Vicepresidenta portavoz de Unió Democrática y diputada de CiU en el Parlament

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