¿Necesitamos a las entidades?

Redacción Catalunyapress

Siempre he defendido que para avanzar en una sociedad más de izquierdas no basta con que las fuerzas políticas de izquierdas gobiernen. Es necesario entre otras cosas un fuerte movimiento asociativo de carácter progresista. Y la primera pregunta es, ¿en Catalunya y Barcelona existe? Yo creo que no, el movimiento asociativo en nuestro país no tiene en estos momentos suficiente fuerza. No me refiero a su capacidad de generar ideas o de estar al frente de las líneas prioritarias que debemos defender como izquierdas. El problema está en movilizar a la sociedad. Es evidente que entidades como la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB) con la mayoría de AVV de barrio o el resto de entidades sociales de carácter más local tienen prestigio entre mucha gente. Ya no hablo de entidades más globales como por ejemplo Greenpeace, Médicos sin Fronteras o SOS Racismo. Las AVV están aportando mucho a la ciudad pero en cambio trabajan, en la mayoría de los casos, con un círculo muy reducido de gente y aunque hay excepciones, algunas suficientemente representativas como la del Poblenou (que es a la que pertenezco), en muchos casos cuesta mantener vivas las entidades y sobre todo movilizar a la gente. Esta realidad, sin embargo, debe ser una preocupación importante para la gente de izquierdas. Algunas personas del gobierno de Barcelona han pensado que un movimiento vecinal débil favorecía un trabajo más tranquilo, pero la ausencia de entidades fuertes ha sido uno de los motivos, en mi opinión, del alejamiento entre el gobierno de Barcelona y los sectores progresistas de la ciudad.

Es evidente que las relaciones entre la FAVB y el gobierno de la ciudad no han sido suficientemente buenas. Tampoco creo que la FAVB, que encima ha vivido tensiones internas muy importantes, represente en exclusiva a los vecinos y vecinas de la ciudad. Su papel debe ser de referente de las demandas sociales y de sector crítico ante la administración, en este sentido valoro positivamente la revista Carrer, un referente de los movimientos alternativos de la ciudad y de la crítica a la administración. Pero el problema está en cómo hacer dialogar en positivo a la FAVB y al equipo de gobierno, como encontramos el punto medio entre la crítica de la revista Carrer y el oficialismo de la revista Barcelona Informació. Hasta que no entendamos unos y otros que para transformar la ciudad nos necesitamos mutuamente no avanzaremos lo suficiente. Determinados líderes municipales deben bajar su nivel de prepotencia y entender que las entidades vecinales no han nacido para tocarnos gratuitamente las pelotas. Y determinados movimientos sociales deben entender que han de contribuir a que las fuerzas de izquierdas gobiernen la ciudad, con el nivel de exigencia que sea necesario, pero que con fuerzas políticas de izquierdas fuertes será más fácil alcanzar los objetivos. Ni avanzaremos suficiente con un movimiento asociativo débil ni conseguiremos avanzar por una Barcelona más justa, equitativa y solidaria con un gobierno de derechas.

¿Y como podemos conseguir fortalecer el movimiento asociativo desde la administración? No es sencillo, vivimos una etapa de falta de implicación colectiva. Pero sobre todo tenemos que apostar por creer firmemente en dar la representatividad de los vecinos y vecinas a las entidades, no sólo a las AVV pero sí al movimiento asociativo. Algunos responsables municipales a veces me han dicho que las AVV no representan a casi nadie, que a las asambleas asiste mucha gente. No podemos caer en esta trampa, debemos trabajar para que representen los intereses de la mayoría (no lo que dice la mayoría de los que llaman, sino los intereses de la mayoría social), pero aparte, ¿es que quizás los partidos consiguen movilizar a mucha gente cuando hacen asambleas de sus agrupaciones? Por lo tanto creo que debemos fortalecer a los partidos de izquierdas, que tenemos que conseguir un mejor resultado

Para ICV-EUiA y las fuerzas de izquierdas en Barcelona, debemos contar con un movimiento asociativo potente, reivindicativo, crítico y cómplice. Por otra parte tampoco podemos caer en la trampa de querer fomentar una participación ciudadana con un peso excesivo de las aportaciones personales. Hay gente que lo encuentra más cómodo, pero como no podemos escuchar a todos a la vez entonces acaban siendo aportaciones individuales. Y además cuando favorecemos que cada uno se represente a sí mismo dejamos a mucha gente sin voz.

Sí, necesitamos a las entidades. Necesitamos un movimiento asociativo fuerte, crítico, reivindicativo, creativo y constructivo. Y desde la administración hay que apoyar, replantear muchas cosas. Y desde el movimiento asociativo también habrá que hacer la autocrítica necesaria pero sobre todo el esfuerzo que sea necesario para adaptarse a los nuevos tiempos y conseguir la implicación de mucha más gente.

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