LA CATALUNYA PRIMAVERAL

Redacción Catalunyapress

La nueva semana amanece con la guerra en Libia y el miedo en Japón, mientras en una Catalunya primaveral renace una floreciente discrepancia entre Unió y Convergencia por el asunto del impuesto de sucesiones, que tanto critican desde Iniciativa y desde el PSC. Los pongo en este orden porque los ecosocialistas son más incisivos que los socialistas en este asunto; sociatas que no acaban de encontrar su primer tenor entre tantos portavoces afónicos. A mí lo que dice Unió me parece coherente con su filosofía de gobierno, ya que los seguidores de Duran i Lleida se comprometieron con sus electores durante la campaña electoral sobre ese tema, al igual que lo hicieron los convergentes de Artur Mas y, al contrario que éstos, quieren cumplir su promesa. Entonces, ¿por qué se pelean ahora? Pues parece ser que por una cuestión de dinero, que, en estos momentos, es imprescindible para rellenar un presupuesto agónico. No es lo mismo condonarlo todo que dejar que unas decenas de millones se queden en casa, para así poder tapar unos cuantos agujeros y, de paso, dar la sensación de que "los más ricos de los ricos" no cotizan, ni siquiera, en el caso de una herencia millonaria, mientras la mayoría de la gente escucha todos los días que le van a recortar hasta el pelo. Una sensación generalizada que está preocupando ya al President de la Generalitat, que ha llegado a afirmar en las ultimas horas que se va a multiplicar durante la próxima campaña electoral para explicarnos a los catalanes que "no todo son recortes en estos primeros cien días de su Govern", una especie de marcha atrás, que traducida al lenguaje del Estado ¿opresor? viene a ser aquello de "donde dije digo, digo Diego". Vamos, que se les ha calentado el labio a los Consellers y ahora comienzan a recoger los frutos de sus "excesos" a modo de encuestas, que nadie conoce, pero que existir, si existen. Por eso, Unió tiene pocas posibilidades de quedarse con las ganas de que sus deseos se cumplan, porque el Ejecutivo se ha dado cuenta de que si quiere "tener en sus manos todo el poder" ha de aflojar en sus amenazas, al menos, mientras en Barcelona, por poner un ejemplo, la gente no vote a Trias como alcalde, su máximo objetivo. Claro que ahora que se va el gran Francesc Narváez ya podrán, ya.



Manuel Fernando González
Editor y director
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