Los máximos responsables de la fuga de Ascó se niegan a declarar

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Los dos máximos responsables de la central nuclear de Ascó 1, propiedad de la eléctrica Endesa, se han negado a declarar hasta que no se presenten las pruebas periciales para las que se les acusa de distintos delitos que podrían llevarlos a la cárcel.

La declaración como imputados del jefe de explotación Jordi S.R. y el inspector residente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Antonio G.R., prevista para este viernes, también se ha pospuesto hasta que todas las pruebas esténen manos de las partes.

Los máximos acusados son el ex director de la central situada en la Ribera d'Ebre, Rafael G.P. y el ex jefe de servicio de protección radiológica, Francesc G.T. La planta, propiedad de Endesa, emitió en noviembre de 2007 partículas radiactivas de las que no informó hasta abril del año siguiente.

Estos hechos ya fueron en 2009 motivo de imposición de una multa de 15,39 millones de euros por parte del Ministerio de Industria, la más alta de la historia nuclear española.

Diversos delitos

La Fiscalía atribuye a los cuatro acusados la posible comisión de un delito contra la seguridad colectiva por exposición de radiaciones ionizantes debida a una "imprudencia grave". Además, el fiscal aprecia la comisión de un posible delito contra el medio ambiente, otro contra los derechos de los trabajadores y un cuarto por falsedad documental.

En su denuncia, el servicio de Medio Ambiente de la Fiscalía recuerda que fueron halladas partículas radiactivas en la orilla opuesta del río Ebro, en una chatarrería situada a 60 kilómetros de Ascó, e incluso en el zapato de un trabajador que salía de la central, mientras que "no se cancelaron las visitas de grupos de estudiantes a la central" una vez conocida la fuga y dispersión de partículas.

Según el fiscal, el suceso se produjo mientras finalizaba la recarga de combustible, cuando un trabajador novel "siguiendo instrucciones verbales" vació de forma indebida un recipiente con 50 litros de líquido radiactivo que saltó a la rejilla de aspiración del circuito de ventilación de la central -que además no tenía en funcionamiento el sistema de ventilación de emergencia que habría evitado la emisión al exterior-.

El permiso vence en octubre

El incidente fue clasificado con un nivel 2 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (Ines), que va de 0 a 7, y supuso la imposición por parte del Ministerio de Industria de la mayor multa de la historia nuclear española, un total de 15,4 millones de euros, que en su momento las entidades ecologistas criticaron porque consideraron que salía barato contaminar.

El reactor de Ascó I, de 1.032 megavatios de potencia, produce al año más de 760.000 megavatios por hora y es el cuarto de mayor potencia instalado en España. Inaugurado en 1983 y propiedad de Endesa, su actual permiso de explotación vence en octubre de este año.

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