Alerta en Japón por contaminación radiactiva en alimentos y agua

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Mientras Japón sigue luchando para controlar la catástrofe nuclear en la planta de Fukushima 1,
el Gobierno nipón ha confirmado que se han encontrado partículas de yodo radiactivo en el agua que llega a los hogares de Tokio. También se han encontrado este tipo de partículas en el agua del grifo de otras localidades del país: Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba y Niigata. Para frenar la alarma, el ministro japonés de Ciencias ha dicho que las dosis radiactivas son inferiores a los límites que marca la ley.

Los primeros efectos de las fugas radiactivas que lentamente se producen desde el brutal terremoto que sacudió Japón comienzan a llegar a la población. El Gobierno ha reconocido que se han detectado altos niveles de radiactividad en leche y productos agrícolas cerca de la central nuclear de Fukushima, aunque ha asegurado que la contaminación "no supone riesgo inmediato".

Esta información contrasta con el útimo informe de la OIEA, que recoge que la presencia de partículas de yodo radioactivo sí son perniciosas para la salud en el corto plazo. En cualquier caso, el Gobierno de Japón ha decidido paralizar la venta de todos los alimentos que provengan de la prefectura en la que se encuentra la central nuclear como medida preventiva.

Miedo a la radiación

La situación del medio millón de personas que perdieron sus casas por el maremoto y se encuentran en refugios se hace cada día más dura, debido a la nieve y las bajas temperaturas en lugares sin calefacción, la escasez de comida, agua y gasolina. El Gobierno está estudiando desplazar a algunas a otras partes del país. En Tokio, millones de personas continúan trabajando desde casa por miedo a la radiación y a que se produzca una explosión en Fukushima, que se encuentra 240 kilómetros al norte. El Gobierno asegura que el nivel de radiactividad en la capital no supone ningún riesgo para la salud.

La compañía responsable de la central de Fukushima, Tokyo Electric Power (Tepco), ha pedido disculpas a la población por los restos de radiación detectados en los alimentos y ha señalado que está dispuesta a asumir la responsabilidad.

Electricidad parcial en los reactores más afectados

Los ingenieros de Tepco han anunciado que han comenzado a enfriar la piscina del reactor número 5 utilizando las bombas de agua que funcionan con un generador diésel. Es el primer resultado de la reconexión de la corriente por medio de una línea de transmisión externa, un paso imprescindible para retomar el control de la planta.

La empresa había declarado que la primera unidad que pretendía reconectar era la 2, seguida de la 1, la 3 y la 4. La razón es que la unidad 2 es la que está menos dañada en el exterior, y por eso es más difícil enfriarla con cañones de agua. Sin embargo, a primera hora de la mañana (tres de la madrugada de España) se confirmó que el primer reactor en comenzar a refrigerarse sería el 5, junto con el 6, los que menos problemas presentaban por estar fuera de funcionamiento en el momento del terremoto, pero cuya temperatura se había ido incrementando desde entonces.

La agencia de seguridad nuclear japonesa ha confirmado que se ha logrado conectar un cable eléctrico al reactor 2 para relanzar los sistemas de refrigeración, pero todavía no se ha podido establecer la corriente eléctrica. La agencia cree que el sistema entrará en funcionamiento mañana domingo, salvo que ocurran imprevistos.

Las primeras informaciones que facilitó la empresa, sin embargo, decían que el suministro de los reactores 1, 2, 5 y 6 debería ser restablecido hoy; el reactor 3 contará con electricidad el domingo. Mientras, los bomberos seguirán todo el día refrigerando con mangueras el exterior de los reactores. La otra gran noticia es la perforación de los techos de los reactores 5 y 6 para evitar que un aumento de la presión pueda derivar en nuevas explosiones.

Tepco ha anunciado que aumentará a 150 milisievert el límite de radiación al que pueden exponerse los empleados de sus centrales debido a la necesidad de atajar la situación en Fukushima. Hasta ahora este límite estaba fijado en 100 en cada turno de trabajo, una cantidad que muchos operarios ya han superado. La empresa asegura que esos operarios no continuarán trabajando en las operaciones de emergencia.

El peor desastre nuclear que vive el mundo desde Chernóbil, en 1986, podría acabar de forma similar para sus instalaciones. Tepco ha asegurado que está estudiando la posibilidad de sellar los reactores con un sarcófago realizado con arena y hormigón para poner fin al riesgo de una fuga masiva de radiación.

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