Ciudadanos de tercera

Redacción

Me enternece ver a mi baranda galaico cabreado como un gorila cada vez que habla de "su" Hospital de Viladecans, que ayer motivó uno de sus editoriales mas críticos con el Conseller Ruiz, con mas razón que un santo, porque lo que quiere hacer Don Boi con los trescientos mil habitantes que usan el citado Hospìtal, es de manual de incompetencia cum laude. Y es que, cuando gobierna Convergència, los ciudadanos del Baix se pueden echar a temblar, porque sobre ellos caen como un tsunami todas las trabas presupuestarias que existen. Así fue durante los veintitrés años del Gobierno Pujol, y por lo que parece, lo va a ser también con el Ejecutivo de "los mejores" que preside Artur Mas. Por eso, ante tanta mala leche, el territorio se ha articulado tradiciconalmente en torno a los municipios y la Corporacion Metropolitana, que también se supo cargar el Molt Honorable, para que todo resultara aun mas difícil. Pero el antiguo hospital de la Roca, ahora adscrito al Sistema Catalán de la Salut siempre ha sido para sus usuarios algo mas que un hospital. Por eso el Ayuntamiento de Viladecans se volcó en la cesión de terrenos y la Consellera Geli en habilitar una ampliación inmediata que paliaría las situaciones de precariedad que padecían sus profesionales. Ahora el Conseller, con muy mal estilo, les paraliza el proyecto y además decide que la gestión se lleve desde Bellvitge, para dejar claras dos cosas: Una, que aquí se le hace lo que a él se le antoja. Y dos, que rebaja la categoría del hospital de la segunda Division B a la Tercera Division de los centros hospitalarios, por utilizar un simil futbolero. Mal comienzo para el político convergente y mejor estimulo para los baixllobregatenses, que están históricamente acostumbrados a pelear con cierres patronales terríficos y huelgas contundentes. Si éste es un pulso, al Conseller le tendrán que rehabilitar el brazo derecho durante bastante tiempo. Si es una pose, mas le vale que cambie de posición si quiere permanecer mucho tiempo en el cargo. Yo, como solo soy un gato, lo que voy es a aprovechar la indignación del gallego para que me invite a unas coquinas en el Náutico de Castelldefels. Regadas, eso si, por una Estrella Galicia que allí la sirven con primor, porque esta cerveza gallega, que no hace anuncios tan frikis como sus parientes los de la Damm, es un regalo para el paladar.


Feliz fin de semana queridas miembras y miembros del Comité de Empresa del Hospital de Viladecans y alcaldes agraviados. Animo, y a seguir luchando...


Miauuuuuu.....!

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