Los catalanes y la inmigración

Redacción

La proximidad de las elecciones municipales, con un PP agitando la inmigración como arma electoral y el partido de Josep Anglada con posibilidades de obtener representación en numerosos municipios, ha llevado al Govern a lanzar un mensaje: se ha acabado el supuesto "buenismo" del tripartito y se exigirá el conocimiento del catalán como elemento determinante para la reagrupación familiar y la renovación de permisos. La encuesta del CEO sobre la percepción de los catalanes sobre la inmigración parece haber sido el detonante de la reacción del ejecutivo actual pero la realidad es que si leemos la encuesta esta no es la conclusión que se extrae.

Ante la pregunta de qué es lo más importante para permitir que un inmigrante venga a Catalunya, los encuestados responden mediante la siguiente puntuación:

1. Que se adapte a la manera de vivir: 8,20
2. Que tenga una cualificación profesional adecuada 6,90
3. Que tenga un buen nivel educativo: 6,82
4. Que hable catalán o castellano: 6,24
5. Que tenga familiares que vivan aquí:4,61
6. Que tenga mucho dinero: 3,41
7. Que sea de un pais cristiano. 3,07
8. Que sea de raza blanca: 2,34

Como vemos, la lengua ocupa el cuarto lugar. Pero es que, además, se pregunta conjuntamente por la lengua catalana o castellana, no de forma individualizada por cada una de ellas. De modo que nos quedamos sin saber la importancia que se da al conocimiento del catalán por parte de los entrevistados, cuestión que según el Govern va a ser determinante para renovar permisos a inmigrantes.

Y es que más de la mitad de los entrevistados se declaran castellanohablantes y, lógicamente, no están pensando en tener que dejar Catalunya si no pasan un examen de catalán. Como tampoco están pensando en pasar un examen de catalán o castellano los ingleses, alemanes o italianos, entre otras cosas porque la Unión Europea lo consideraría discriminatorio. Si un catalán decide instalarse en Amsterdam no deberá examinarse de holandés, afortunadamente.

Soy un convencido partidario de que el catalán sea la lengua vehicular en la enseñanza, aunque reivindico una mayor presencia del castellano. Éste es el sistema para que los hijos de los inmigrantes aprendan nuestros idiomas. Los adultos deben encontrar facilidades para aprenderlas y ellos mismos se espabilarán para conocerlas, para subir socialmente y obtener mejores empleos y hacer más rentables sus negocios. Pero exigir a un adulto un examen de una lengua - peor si son dos - que no es la suya, cuando muchos son analfabetos en la propia, es discriminatorio y profundamente injusto. Y además la sociedad lo que demanda prioritariamente es que sean cívicos, se adapten a las formas de vivir de nuestra tierra, tengan cultura y estén cualificados laboralmente.

El catalán no avanza porque un chino o un paquistaní aprendan tres frases para pasar un examen. El catalán se defiende promoviendo que sea hablado y querido por el máximo número de personas posible, no cerrando el país y echando a quienes no lo hablan. Yo no soy partidario de una Catalunya monolingüe con tres millones de habitantes.

Y para acabar dos reflexiones

1. La primera es aclarar de qué hablamos cuando hablamos de inmigración, en general. ¿Se incluye a los extranjeros comunitarios, que son la mayoría? ¿A los provenientes de otras comunidades autónomas? La propia encuesta es absolutamente confusa en este tema, ya que, según la pregunta, incluye o no determinados colectivos.

2. La segunda es que los catalanes consideran la inmigración como el tercer problema que existe en Catalunya. Pero cuando se les pregunta cuál es el problema que más les afecta personalmente aparece en quinta posición tras la precariedad laboral, el funcionamiento de la economía, la mejora de las políticas sociales, y la inseguridad ciudadana (66 de 1.600 personas lo consideran su principal problema).

Una deducción simple de esta última cuestión es que buena parte del problema no se deriva de la realidad cotidiana sino que es inducido por los políticos (la insatisfacción con la política ocupa el cuarto lugar en las preocupaciones de los catalanes y todavía espero que el Govern reaccione de alguna manera). Un ejemplo: los catalanes son absolutamente contrarios al burka - me incluyo - pero saben qué es porque lo han visto por televisión, ya que en la mayoría de ciudades es imposible ver uno por la calle.

Evidentemente se trata de un debate puramente ideológico e incitado por los políticos que lo que deberían hacer es combatir bulos como el de que los inmigrantes gozan de infinitos privilegios, en vez de ocuparse de problemas irrelevantes. Y, eso sí, combatir la delincuencia y los comportamientos incívicos. En definitiva, solventar problemas, que es para lo que cobran, y no azuzarlos para salir elegidos y seguir viviendo de los ciudadanos: los inmigrantes y los que no lo son.

Por cierto, puestos a elegir, prefiero pecar de "buenismo" que de lo contrario.

Francesc Moreno, director de El Debat

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