Mercedes contra la 'casa del marido'

Miquel Escudero

MercedesFormica


La editorial sevillana 'Renacimiento' tiene en su Biblioteca de la memoria unas Memorias de Mercedes Formica, que van de 1931 a 1947. Pocos la conocen y, dada su adscripción al falangismo, los más tontos del lugar la tienen por una facha más. 


De este modo, por el miedo puritano a contagiarse o por el afán de 'castigarla', se ahorran el trabajo de atender a una mujer interesante y valiosa. Una mujer ocultada que merece ser conocida. Murió hace 15 años. Su desengaño del franquismo llegó, según dijo: "cuando comprendí que Franco no salvaba a José Antonio porque no quería". 


Era abogada y en 1953 publicó un artículo que produjo enorme revuelo: 'El domicilio conyugal'. Aquel escrito influyó en una leve pero significativa mejora de la ley. Se sustituyó el concepto de 'casa del marido' por 'hogar conyugal', con lo cual la mujer podía llegar a quedarse con la casa en caso de separación. 


Desapareció el humillante concepto de 'depósito de la mujer': si había separación matrimonial la mujer quedaba depositada en casa de sus padres o en un convento. Terminó el poder absoluto del esposo para enajenar los bienes matrimoniales. Las viudas que volvieran a casarse mantendrían la patria potestad de sus hijos del primer matrimonio. La igualdad legal de los cónyuges debió aguardar, no obstante, hasta 1981.


Mercedes Formica detestaba 'lo injusto y corrompido' y la educación que fomentaba el orgullo de casta y el poder del dinero, o que en lugar de plantear la justicia social se dieran vagas referencias a 'los pobres'. 


Cuenta que Amelia Azarola, médico y mujer de Julio Ruiz de Alda, le explicó que durante la guerra, su padre obtuvo de un personaje de la República la libertad de su marido. Cuando fue a la Modelo con la buena nueva, el célebre piloto del hidroavión Plus Ultra (1926) rechazó su sola libertad porque: 'No puedo traicionar a mis camaradas'. Días después sería asesinado, en una saca de presos, en la cárcel en que también se hallaba Fernando Primo de Rivera.


'Desánimo infinito' tuvo Mercedes al conocer la muerte de José Antonio, entonces opinó que la Falange debía disolverse: "Sus miembros ayudarían a ganar la guerra, pero nadie debía aprovechar unas ideas, en trance de formación, para desvirtuarlas, sabiendo que los que detentaban el poder no creían en ellas". En marzo de 1982, señaló que olvidar aquellos años terribles de guerra y discordia no era sinónimo de traición


¿Estamos de acuerdo? 

3 Comentarios

1

Yo creo que todos podemos y debemos PERDONAR, pero no olvidar. Yo también pienso que Franco no salvó a José Antonio porque no le dió la gana. José Antonio hubiera sido su adversario para ostentar el liderazgo de la "nueva España", y Franco no quería compartir el poder con nadie (ni siquiera con su cuñado, don Ramón SERRANO SUÑER, que fue el cerebro de sus primeras decisiones políticas y jurídicas). Enhorabuena por publicar un trabajo tan interesante e instructivo.

escrito por Ramiro 14/abr/17    17:49
2

Es propio de la guerra Civil, Roberto Alcázar y Pedrín Durruti, El capitalismo Yanqui temía mas Al Falangismo de izquierda, que a Los comunistas, hay que Comenzar a disculpar a Franco!!!¡¡¡.

escrito por Isidro 11/abr/17    18:16
3

Este artículo es muy interesante, y digno de todo elogio. Además acredita una gran cultura y formación intelectual de su autor, lo que no es habitual ver en la mayoría de los periodistas, articulistas y escritores. Enhorabuena, y muchas gracias por ayudarnos a conocer más a esta gran señora.

escrito por Ramiro 11/abr/17    09:31

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