Sobre los youtubers y otras especies

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Youtube


YouTube es uno de los espacios digitales más relevantes del momento. Creado en 2005, se ha convertido en el principal lugar de referencia para el almacenamiento, difusión y consumo de vídeos de todo tipo. En esta plataforma podemos encontrar prácticamente de todo: videoclips musicales, documentales, tutoriales, películas enteras o fragmentos de ellas, programas y series de televisión, cursos de idiomas, recetas de cocina, charlas, conferencias y cualquier otro contenido imaginable.


Su lema Broadcast Yourself o difúndelo tú mismo tiene una aire que remite al principio punk Do It Yourself que invitaba a los jóvenes a coger instrumentos y hacer música, aunque no tuviesen los conocimientos ni la formación adecuada. El abaratamiento de las cámaras de vídeo domésticas y su posterior incorporación a los teléfonos inteligentes y las tabletas, pone en manos de cualquiera la capacidad de grabar contenidos audiovisuales y YouTube ofrece el medio para que estos puedan ser compartidos con una comunidad on line.


Este factor ha llevado a que, aparte de la ingente cantidad que esta red tiene de contenido profesional, haya millones de horas de vídeos grabados por aficionados con más o menos medios y habilidad técnica. De pronto, muchos de estos realizadores anónimos comienzan a tener miles de seguidores, a veces hasta millones de cibernautas visualizan sus vídeos. Ha nacido el fenómeno youtuber.


El youtuber no es otra cosa que un creador de contenidos en dicha red, que a veces habla de sí mismo o de su visión de la realidad y que otras está especializados en temáticas concretas, pudiendo llegar a ser muy influyentes en todos los campos imaginables, como la música, los libros (booktubers), la moda, o la gastronomía, por mencionar unos pocos.


El elevado número de visualizaciones que tienen muchos de los vídeos domésticos subidos ha llevado al éxito a sus autores, que han conseguido rentabilizar monetariamente sus canales de Youtube y convertir esta actividad en un lucrativo modo de vida. Su secreto no está claro; a veces se trata del desparpajo que muestran ante la cámara, que les granjea un carisma y la complicidad de otros jóvenes, y en otras ocasiones nos encontramos ante verdaderos expertos en los temas que tratan en pantalla que se han ganado la respetabilidad en su sector de actividad.


Lo que sí parece cierto es que se trata de un medio de comunicación nuevo -aunque comparta rasgos con los tradicionales-, que requiere del dominio de una narrativa propia nacida en el propio Youtube y que no procede de la televisión o de la radio.


Precisamente, la novedad y singularidad de este fenómeno despierta el interés por conocerlo más a fondo, tarea que ha llevado a cabo el periodista Millán Berzosa en la publicación de Fundación Telefónica Youtubers y otras especies. El fenómeno que ha cambiado la manera de entender los contenidos audiovisuales (Ariel).Se trata de un trabajo muy útil para comprender el trabajo de los youtubers y profundizar en los diferentes tipos de público y temáticas que triunfan en Internet, y para descubrir el papel transformador de la tecnología a través de los contenidos en vídeo.

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