Venezuela: nave en rumbo de colisión

Alex Fergusson
Ecólogo. Negociador. Profesor-Investigador. Universidad Central de Venezuela. Columnista del diario El Nacional.

Venezuela


Han pasado unos cuantos días desde que el Presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Los pronunciamientos en contra son numerosos, yo diría mayoritarios, e incluyen, obviamente, a la oposición pero también a los sectores Chavistas disidentes del madurismo, a algunos chavistas confesos, a algunos movimientos dentro del propio partido de gobierno y hasta a aliados cercanos como el Partido Comunista de Venezuela, para quienes…"la ANC debe ser la expresión más amplia, más diversa de la sociedad venezolana con participación en la elaboración del programa de la nueva Constitución, con representación proporcional de las fuerzas políticas y sociales que hacen vida en el país…" e invitan "a un debate nacional de las bases comiciales". 


Mientras tanto, desde el gobierno, se oyen voces invitando a su militancia a "prepararse para la guerra", a través de la activación y ampliación de las "milicias del pueblo" y nuevas compras de equipos militares a Rusia.


Al mismo tiempo, el Consejo Nacional Electoral (CNE), máximo órgano electoral y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), rector de la legalidad de la Nación, se mantienen con los brazos cruzados mirando fijamente el techo, en un silencio cómplice frente a las acciones que adelanta el gobierno respecto a la designación de los Diputados Constituyentes. Parece que para ellos, ¡aquí no está pasando nada!


Las tímidas declaraciones de la Fiscal General de la Nación acerca del eventual "quiebre de la legalidad", parecen tan insignificantes que la única represalia del gobierno, según dijo ella misma, fue el retiro de su escolta personal.


Así las cosas, lo que se percibe es el retroceso del "estado de conflicto" existente, el cual podría enfrentarse a través del diálogo y la negociación, a una condición de franca "confrontación antagónica" entre el gobierno y el resto del país, lo cual significa la absoluta negación "del otro" y el inicio del proceso de aniquilación, es decir: la guerra.


No debería extrañarnos, entonces, que de pronto aparezca el Presidente Maduro "bailando salsa" y participándonos que tenemos nueva Constitución.


En este contexto, ¡Venezuela se nos presenta hoy como una nave en curso de colisión! 


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