El PP y el PDeCAT vuelven a intercambiarse cromos

Carmen P. Flores

Rajoyypuigdemont


Al calor meteorológico, se ha sumado esta semana el político, con los asuntos judiciales del Caso Palau. La temperatura ha subido a unos extremos que hace saltar chispas dentro y fuera del gobierno catalán.


El pasado viernes, se reunió el Consorcio del Palau de la Música -formado por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, el Ministerio de Cultura y la Asociación Orfeó Catalán- y rechazó la propuesta del consistorio de Colau de presentar una acusación contra CDC por el presunto cobro de comisiones a cambio de obras públicas. La propuesta no prosperó porque los dos representantes del Estado no se habían presentado -algunos malpensados comentaban que se habían ido al puerto de Barcelona a darse un garbeo y mirar cómo estaba lo de la estiba-. Con la ausencia de los dos desaparecidos, la "autoridad" recayó en la Generalitat y, claro, esta no está dispuesta a fustigarse más y aun menos cuando la Semana Santa ya ha pasado.


Decisión que ha enfurecido a la alcaldesa Colau, que ha pedido una reunión urgente del Patronato y, de paso, ha acusado al gobierno catalán de mirar para otro lado, utilizando unas gafas de sol que mitigan y diluyen las descargas de los Millets y compañía.


En la reunión de los martes del gobierno de Puigdemont y Junqueras, las cosas no han sido nada fáciles: ERC se ha lamentado de la decisión adoptada por buena parte del gobierno sin preguntarles la opinión a ellos. Son demasiados los sapos que se están tragando los republicanos, pagando un precio muy alto. ¿Hasta cuándo seguirán haciendo de comparsa se preguntan algunos? Solo Junqueras y su gente lo saben, pero queda ya poco tiempo para deshacer los lazos que les unen a sus socios.


La portavoz Munté, que suele ir a las ruedas de prensa con la lección aprendida, ha explicado a los periodistas la "unanimidad" del ejecutivo de esperar la sentencia del Caso Palau para actuar. No se lo cree ni ella misma por mucho que repita varias veces lo mismo, como suelen hacer los empollones de clase.


Los socios del gobierno en la sombra, los cuperos, no están dispuesto a ser cómplices de la decisión del ejecutivo y han decidido presentar una propuesta de resolución para que el Parlament inste al gobierno a acusar a la antigua CDC. Todos saben que estos, cuando ponen la directa, no paran. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar? Como suelen decir algunos dirigentes del PDeCAT son buenos chicos y al final ceden. Me temo que en esta ocasión, ni la excusa del procés va a servir para que estos parlamentarios antisistema den marcha atrás. Lo veremos.


Lo curioso de todo este asunto es que, una vez más, el PP y el PDeCAT vuelven a intercambiarse cromos, como hacían antes…

1 Comentarios

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A éso le llama el PP hacer política. Taparse las vergüenzas mutuas entre PP y Convergencia o lo que queda de élla. Ya veremos

escrito por Ros11 17/may/17    15:32

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