Coches autónomos: ¿ciencia o ficción?

Coches autónomos: ¿ciencia o ficción?

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

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El titular tiene truco pues es evidente que ya existen los automóviles que se conducen solos. El sector del transporte está en la actualidad experimentando una transformación disruptiva muy relacionada con los avances de la tecnología digital y, aparte de proyectos más a largo plazo relacionados con coches voladores, en los últimos tiempos los esfuerzos de la industria se centran en el desarrollo de coches autónomos inteligentes, es decir, coches que circulan sin intervención humana. La pregunta es ¿llegaremos a ver autopistas repletas de vehículos autopilotados mientras los pasajeros leen, ven la televisión o juegan al parchís, o la conducción humana se mantendrá como hasta ahora, eso sí, con el componente de seguridad innegable que aporta la inteligencia artificial al transporte por carretera?


En la actualidad gran parte de los grandes grupos de automoción están embarcados de alguna u otra manera en algún proyecto de vehículo autónomo (Mercedes-Benz, General Motors, Nissan, Renault…), pero las iniciativas más avanzadas en este campo corresponden a Tesla y Google.


La proliferación de la inteligencia artificial plantea no solamente dilemas morales y éticos, sino también operativos. ¿Debemos dejar a las máquinas el control absoluto de un medio de transporte? ¿Hasta qué punto es necesaria la intervención humana? ¿Serán seguras las autopistas por las que solamente circulen vehículos autónomos?


Ya se han registrado accidentes con este tipo de vehículos que pueden poner en cuestión los sistemas automáticos. El 7 de mayo de 2016 el conductor de un Model S autónomo de Tesla chocó contra un camión en Florida mientras veía una película. Parece ser que el exceso de luz del día impidió que los sensores detectasen la parte trasera blanca del camión contra el que se empotró el automóvil, que circulaba a una velocidad excesiva para ese tramo de calzada.


Cada tipo de conductor, el humano y el cibernético, tiene sus ventajas e inconvenientes. La inteligencia artificial es muy superior a nosotros a la hora de operar y es capaz de realizar millones de operaciones en tan solo un segundo con una precisión altísima. Las personas, por su parte, presentan una mayor capacidad para llevar a cabo actividades en las que se requiere comprender muy bien el entorno y en las cuales la creatividad juega un papel importante.


La realidad es que en cualquier coche de hoy la arquitectura mecánica tiene por encima una capa de inteligencia artificial que apoya y facilita las necesidades de la circulación, haciendo cada vez más innecesarias las funciones que realiza el conductor. Aumentan de esta manera las decisiones y reacciones que los humanos delegamos en los ordenadores y sistemas electrónicos de abordo, automatizando progresivamente los desplazamientos. Es por ello que, aunque los automóviles no acaben nunca de circular solos, la inteligencia artificial irá eliminando paulatinamente la siniestralidad de nuestras carreteras.

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