Apareció el Hechicero de la Tribu

Manuel Fernando González

FelipeGonzlezyPedroSnchez


Pasadas las primarias en el PSOE, apareció el Hechicero de la Tribu socialista, es decir, Felipe González, que se ha declarado en minoría dentro de su propio partido, y de paso, ha pedido, con la boca pequeña, que se deje al nuevo Secretario General desarrollar su proyecto. Vamos, que los socialistas tengan el Congreso en paz y que, de allí, salga un PSOE fortalecido.


Si miramos las redes sociales en las últimas horas, nos encontraremos que los partidarios de Sánchez no se han creído al sevillano y que en consecuencia, le dirigen toda clase de epítetos, la mayor parte nada cariñosos e incluso insultantes. Les suenan a falso sus palabras y sobre todo, desconfían que, detrás de ellas, antes o después, surja una estrategia que desbanque al líder del 'No es No' cuando a Felipe le parezca el momento propicio.


Son tiempos de cambio en la galaxia sociata que requieren de un esfuerzo mayúsculo para recomponer su estructura de gran partido. Y ahí es donde Pedro Sánchez va a tener que buscarse la vida para decidir si quiere trasformar el PSOE solo con sus partidarios o convenciendo a "su oposición interna" con hechos concretos que se sume a sus ideas, no por disciplina de siglas, sino porque es lo más conveniente para toda la organización.


De momento, casi nada se sabe, y solo algunas bravuconadas de varios diputados y diputadas de la parte vencedora , nos sitúan en una muy difícil reconciliación, mientras Podemos achucha a Sánchez, para que no tome aire y les quite el lugar a la izquierda que se han buscado en esta joven legislatura. Tampoco Rajoy se ha tomado la victoria del que le llamó "indecente" en televisión de la mejor manera posible, ya que se ha quedado sin interlocutor en Ferraz y por lo tanto, sin la posibilidad de llegar a acuerdos de Estado, aunque éstos se conviertan en urgentes, como por ejemplo, la anunciada Declaración Unilateral de Independencia en Catalunya.


Estamos donde estamos, y esto ya no tiene vuelta atrás. Si el encaje de bolillos sale bien, la socialdemocracia europea encontrará a tráves del PSOE una salida a su crisis, algo que necesita desesperadamente. Si Pedro Sánchez fracasa, los socialistas españoles se convertirán, como sus hermanos griegos o franceses, en una fuerza testimonial que vagará por el desierto político hasta que el populismo convenza a la gente de que sus promesas apocalípticas no son el camino a seguir, y que el tiempo de los profetas ya ha pasado a la historia. 


Pero, para que eso suceda, hace falta que los que manejan los hilos del poder económico también vayan perdiendo fuelle en beneficio del resurgimiento de una clase media que nunca debió hundirse en la indigencia para salvar los números de la Gran Banca o mejorar indecentemente las cuentas de resultados de las grandes multinacionales que, al no conocer fronteras, hacen alardes de una impunidad intolerable.

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