Tenemos que decidir

Miquel Escudero

Acaba de salir 'Los Males de la Europa Social' (Alianza), un interesante libro coordinado por los profesores Vicent Climent, Francesc Michavila y María Ripollés, y que busca soluciones para una Europa ‘en forma’. Está prologado por Marcelino Oreja y por Josep Borrell. Quisiera mencionar la colaboración del rector de la universidad de Lérida, Roberto Fernández, acerca de los valores sociales. El último premio Nacional de Historia explicita su convicción racional de que “nuestro futuro es Europa, y que sin ella vamos a tener bastante menos ‘futuro’ en el futuro”. 


Europa, pues, como interés real y concreto que debe ser promocionado sin cesar: “si la mayoría de los ciudadanos europeos no perciben las ventajas efectivas de estar juntos, entonces no habrá futuro en colectividad”. No se trata de mitificar la realidad, sino de luchar por implantar el valor social de buscar el conocimiento objetivo de la realidad, de modo que los ciudadanos alcancen su mayoría de edad y dirijan ‘autónomamente’ sus sociedades.


Uno de los padres de Europa, Jean Monnet, hombre de negocios y banquero de inversiones, afirmó en su día que no se unían Estados, sino personas. Antes que comercial, el objetivo ha de ser desarrollar una inteligencia práctica con una solidaridad abierta para compartir. Se trata de fomentar sociedades que sustenten los valores del pluralismo, la tolerancia, la fraternidad y la igualdad entre todos los seres humanos, sean hombres o mujeres, sean o piensen como sea. 


Roberto Fernández cuenta una conversación que tuvo con un rector chino, quien le imploró que conservásemos la belleza europea de nuestros museos y jardines, para luego especificar: “ustedes tienen un problema en Europa, son veintiocho nacionalismos para gobernar a quinientos millones, nosotros en cambio sólo tenemos uno para mil doscientos millones”; claro está que no contaba el Tíbet ni a los musulmanes del Yunnan. Fernández concluye que “tenemos que decidir”; y que a más nacionalismo, menos Europa. El 9 de mayo es el día de Europa, porque en esa fecha, el año 1950, se estableció la unidad de gestión europea del carbón y del acero. Uno de sus promotores fue Robert Schumann, quien declaró que “Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. Estemos en ello. 

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