Un fiscal valiente en un lunes para olvidar

Carmen P. Flores

Govern 8


La jornada de este último lunes del mes de mayo es de las que no se van a olvidar. ¡Cuántas cosas han sucedido en tan solo unas pocas horas!


Se inició la mañana con una llamada de Pedro Sánchez al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, para mostrarle su postura sobre Catalunya, que se basa en defender la ley y oponerse al referéndum. Una posición que nadie esperaba, pero que marca, al menos a corto plazo, la postura del líder socialista español.


Conforme avanzaba la jornada, el fiscal del Caso Palau, Emilio Sánchez Ulled, con una claridad meridiana y no poca valentía, exponía sus conclusiones sobre el expolio del que ha sido objeto el Palau de la Música Catalana, tótem de la burguesía catalana y referente cultural y patriótico de Catalunya.


Ha manifestado con cierta ironía el papel patético de las instituciones, entidades bancarias y de auditores que no fueron capaces de ver nada, o no quisieron verlo. El servilismo de los interlocutores con el intocable Millet, que esperaban quedarse con algunas migajas. "Esa es la fotografía sociológica deplorable que tenemos", sentenció. Para el fiscal está muy clara la financiación de CDC y la desaparición de unos más que considerables millones de euros. Ha dejado clarísimo que la bandera lo justificaba todo…


En el patronato del Palau estaban representadas las instituciones, el mundo de la cultura, grandes empresarios y hombres de partidos. ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta del expolio que hacia Millet y Montull, con ese entramado de cómplices? Nadie se lo cree porque serán de todo menos idiotas. Ahí queda el trabajo de un fiscal valiente que al terminar su trabajo se marcha a Bruselas para no tener que aguantar los insultos y miradas acusatorias de los intransigentes que no aceptan los hechos y que le hacen su vida casi imposible.


Para terminar el día, el presidente Puigdemont había convocado a los partidos que están por algo más que el referéndum para hacer un gesto de fortaleza y unidad de cara al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, escenificando que la cosa va en serio. Se les ha visto entrar en la sala Torres García y la distribución de los asistentes entorno a la mesa. El que no se sabe qué hacía allí era Albano Fachín, que no se entera de lo que opinan ni la mayoría de los miembros de Podemos ni los votantes. Ha sido el tonto útil de la reunión. Es como si estuviera fuera de tiempo y lugar.


La reunión ha terminado como había empezado: sin decir el día de la consulta ni la pregunta. Solo ha sido una postura de fuerza, que no se han atrevido a llevar más lejos pensando en las consecuencias que ello tendría.


Lo malo es que la CUP no se va a quedar con la escenificación, sino que va a apretar hasta límites insospechables. Situación que puede terminar con la convocatoria de elecciones por parte del presidente Puigdemont. También puede ocurri  que el president siga en sus trece y que el choque de trenes esté más cerca de lo que la gente sensata se piensa. 

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